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lunes, 27 de julio de 2015

El título académico puede no identificarte profesionalmente


Entrevista publicada en Universia (Julio 2015)

- ¿Qué son las atribuciones profesionales?
Las atribuciones profesionales son la capacidad legal para el ejercicio de una profesión regulada en España, es decir, la habilitación para ejercer una determinada profesión. Estas atribuciones profesionales pueden ser exclusivas para una profesión o bien pueden ser compartidas por varias profesiones.

En nuestro caso, la profesión regulada de Ingeniero Técnico Industrial tiene unas atribuciones profesionales que tienen otorgadas por la Ley 12/86, donde se indican que tienen la capacidad legal para la redacción y firma de proyectos de construcción, reforma, reparación, conservación, demolición, fabricación, instalación, montaje o explotación de bienes muebles o inmuebles, las direcciones de obra de los proyectos, la realización de mediciones, cálculos valoraciones, tasaciones, peritaciones, estudios, informes, planes de labores y otros trabajos análogos, así como la dirección de toda clase de industrias o explotaciones, etc.

- ¿De dónde surge la polémica por la falta de atribuciones?
No hay ninguna polémica, sino más bien una confusión generalizada por la falta de información. Hoy en día pensamos que cualquiera que tenga un título de Graduado en Ingeniería, ya de por sí tiene la capacidad legal para realizar proyectos, direcciones de obra, informes, etc., y con la legislación actual nos encontramos que no es así. Pero esta cuestión que puedo entender que no sea muy conocida por los estudiantes, si que lo es por las Universidades, y sin embargo están optando por implantar titulaciones de Grado en Ingeniería especialistas y que además no otorgan atribuciones profesionales, sin dar la información precisa, por lo que muchos estudiantes cuando finalizan su titulación se dan cuenta de que no tienen la capacidad legal para redactar proyectos y otros, lo que les supone una enorme frustración.

De todas estas titulaciones de Grado en Ingeniería especialistas y sin atribuciones profesionales, hay algunas que sí que tienen realmente demanda en el mercado laboral como podría ser Diseño Industrial, Organización Industrial, que están más enfocadas al mundo de la empresa, pero el resto o bien requerirían de atribuciones profesionales para ejercer la profesión, o bien como es el caso del Grado en Ingeniería en Tecnologías Industriales, se trata de una titulación que se ha generado de forma artificial y que solo sirve como escalón para posteriormente realizar el Máster de Ingeniero Industrial, lo que incumple todos los principios del Sistema Universitario español, dado que los Grados deben estar orientados para el ejercicio de actividades de carácter profesional, y en este caso, al no tener ninguna demanda laboral, ni atribuciones profesionales, se ven obligados a realizar un Máster.

- ¿Qué organismo es el encargado de otorgar las atribuciones y en qué se basan para otorgarlas?
En España las atribuciones profesionales las otorgan los títulos académicos que reúnen una serie de requisitos, es decir, es el Gobierno el que fija las competencias mínimas que se han de adquirir para poder ejercer una profesión, y en nuestro caso, se trata de la Orden CIN 351/2009 que es la que indica los contenidos mínimos que ha de tener una titulación de Grado en Ingeniería para que de acceso a la profesión de Ingeniero Técnico Industrial, sea cual sea su denominación.

Las Universidades han de adaptar sus planes de estudios a esa orden CIN, siendo la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad Académica y Acreditación (ANECA) la encargada de comprobar que efectivamente se cumplen los criterios fijados, y una vez aprobada la titulación cualquiera que esté en posesión de ese título podrá ser admitido en el correspondiente colegio profesional y ejercer la profesión regulada de que se trate.

Es obvio que los trámites y exigencias para acreditar una titulación que da acceso a profesión regulada son mucho mayores que las que no otorgan atribuciones profesionales, por lo que se puede entender que estén proliferando tantos títulos de Grado en Ingeniería de este tipo.

- Las atribuciones profesionales pueden ser exclusivas de una profesión o bien ser compartidas por varias profesiones
No obstante, esta es la situación actual sobre las atribuciones profesionales, lo que no significa que yo esté de acuerdo y que no piense que necesitan una modificación, sino más bien todo lo contrario.

En España, de forma casi inédita, y tal y como hemos dicho, las atribuciones profesionales las otorga un determinado título académico, y son similares durante toda tu vida profesional, es decir, tienes la misma capacidad legal de firma de proyectos con la carrera recién terminada que con 30 años de experiencia, lo cual es totalmente ilógico y contrario a una correcta evolución profesional, pero también lo es, el que no se exija un reciclaje permanente o una continuidad en el ejercicio profesional para poder seguir ejerciendo la profesión. ¿Alguien se dejaría operar por un cirujano que lleve 30 años sin ejercer?

En la mayoría de países son los equivalentes a los Colegios Profesionales lo que otorgan las atribuciones profesionales, no solo a través de la titulación académica, sino también conforme a la experiencia y formación continua de cada uno de los profesionales, de tal forma que las atribuciones van creciendo conforme mayores son tus competencias (conocimientos) profesionales, y además se exige un seguimiento continuo y recertificación para poder seguir ejerciendo, algo que nosotros hemos puesto en marcha con la Acreditación DPC Ingenieros, y que aunque en la actualidad no tiene efectos legales, sí que otorga un sello de calidad a aquellos profesionales que la poseen.

¿Un graduado sin atribuciones profesionales puede ejercer la profesión que ha estudiado?
Como he dicho antes, hay Grados sin atribuciones que sí que tienen demanda profesional y por lo tanto podrán ejercer una profesión, que aún sin estar regulada, es decir, que podría realizar cualquier otro profesional, presentarán un perfil idóneo para ocupar ese puesto de trabajo.

Otra cuestión bien diferente, es que, si esos títulos de Grado en Ingeniería les otorgasen atribuciones profesionales, además de poder optar a esos trabajos, también podrían ejercer la profesión de Ingeniero Técnico Industrial y por tanto, podrían firmar proyectos, direcciones técnicas, etc..., que viene a significar otra salida profesional más.

Hoy en día en nuestra profesión, solo un 20% de los colegiados utilizan las atribuciones profesionales, pero como he dicho antes, es un recurso profesional que tienen todos ellos y que en más del 80% utilizan alguna vez en su vida. Lo que no es entendible, es que un Graduado en Ingeniería Energética o de la Energía sin atribuciones profesionales, sea contratado por una empresa de energías renovables, y le pidan, como es lógico, que firme un proyecto de instalación fotovoltaica, y que sea entonces cuando se dé cuenta de que no los puede firmar, y por tanto, en su empresa tengan que contratar a un Graduado en Ingeniería Eléctrica o similar, con atribuciones profesionales para que los pueda realizar. Este hecho los coloca en una situación de desventaja respecto a otros titulados y en muchos casos verán frustradas sus expectativas profesionales, lo que tiene que servir de profunda reflexión a las Universidades que imparten estas titulaciones.

- ¿Todas las carreras tienen atribuciones profesionales?
No, solo las que dan acceso a profesiones reguladas por Ley, y por tanto han de reunir unos contenidos mínimos que son fijados previamente.

- ¿Por qué títulos con la misma mención no tienen atribuciones en todas las universidades?
La reforma de Bolonia supuso entre otros la eliminación del catálogo de títulos, de tal forma que cada universidad puede poner el nombre que quiera a su titulación, y de aquí es de donde surge todo el problema, ya que con anterioridad la titulación se correspondía de forma directa con la profesión a la que daba acceso, pero en la actualidad titulación y profesión son diferentes, lo que produce una enorme confusión tanto en la sociedad como en los empleadores.

Como he dicho antes, hoy en día a cualquier título se le pone el nombre de Ingeniero, y parece que ya se identifica con la profesión, lo cual es totalmente erróneo, pero además con títulos de igual denominación se pueden estudiar planes de estudio muy diferentes, hasta tal punto que unos dan acceso a la profesión de Ingeniero Técnico de Minas, otros no dan acceso a profesión regulada alguna, y otros a la profesión de Ingeniero Técnico Industrial, y esto sencillamente es un disparate.

Pero la conclusión que se debe extraer del actual sistema, es que el título académico no te identifica profesionalmente, y lo que realmente debe saber el empleador o tu cliente, es lo que tú sabes hacer, para lo cual y conforme se ha comentado anteriormente, será necesario el reconocimiento del aprendizaje permanente a lo largo de la vida.

- ¿Qué recomendación haría a los estudiantes que empiecen este año la universidad?
En este sentido lo tengo muy claro, y siempre recomendaría a los estudiantes elegir un Grado en Ingeniería generalista que otorgue las máximas perspectivas profesionales, y que otorgue atribuciones profesionales, y a partir de aquí y en función de sus expectativas laborales o inquietudes académicas, que realice los máster o cursos de especialización que entienda precisos, porque de esta forma siempre tendrá una base que le dará una mayor flexibilidad a la hora de cambiar de sector profesional.

Cuando un alumno se especializa en el Grado, se está cerrando numerosas puertas profesionales de cara al futuro, y siempre estará condenado a trabajar en un sector determinado sean cuales sean las circunstancias de este, o las suyas propias, y sin duda alguna, supondrán un freno importante para el reciclaje hacia otros sectores, o su propia evolución profesional.

Las atribuciones profesionales siempre serán un recurso más que proporcionará mayor empleabilidad y mayores expectativas de autoempleo a cualquier profesional, por lo que aunque requieran un mayor esfuerzo el estudiar titulaciones que las otorgan, al final tendrán su recompensa.

lunes, 16 de febrero de 2015

Para que las empresas puedan innovar hacen falta ingenieros que les den esa capacidad


Entrevista publicada en La Región (Feb. 2015)

José Antonio Galdón Ruiz es el presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial y acaba de estar en Ourense participando en el Congreso Internacional de Ingeniería  de Seguridad Contraincendios. Galdón es un firme defensor de la profesión a la que representa y a la que considera vital en un proceso de reactivación industrial tras la crisis. Los ingenieros pasaron de ser la  cuarta profesión más demandada por las empresas a ser la segunda y con un paro que no llega al 10%.
¿Cuál es el momento actual de la profesión de ingeniero técnico industrial?
Estamos en un nuevo impulso después de haber vivido unos años malos y después de haber vivido un esfuerzo de readaptación con muchos compañeros nuestros trabajando en el sector de la construcción. Hemos sufrido esa crisis al igual que todos los profesionales de ese sector, aunque en nuestro ámbito profesional, al tener otras salidas profesionales, nos hemos ido readaptando hacia otros sectores. Nuestro paro es del 8 o 9 %, muy lejos del general. Incluso dentro del paro juvenil somos una excepción ya que los jóvenes ingenieros tienen poco paro, aunque las posibilidades de trabajo no todas están en España.
Pese al contexto de crisis, parece que los ingenieros han sido de las profesiones que mejor ha sorteado esa situación.
No cabe duda, porque nos hemos sabido adaptar a la nueva situación. En estos momentos la sociedad necesita cuantos más ingenieros, mejor. Hemos pasado de ser la cuarta profesión más demandada a ser la segunda y para mí ese es un indicador de que algo comienza a cambiar en España y que algo empieza a funcionar. ¿Por qué? Porque se están reactivando sectores muy importantes para la economía como es la industria. De todas las ofertas de trabajo que hay para ingenieros, el 70% son para las industrias y es uno de nuestros retos conseguir que se reactive ese sector porque hemos perdido desde el año 75 en el que teníamos un 40% de peso del tejido industrial dentro del PIB a tener en la actualidad casi un 14%. Estamos hablando de que en Europa se ha marcado una estrategia de conseguir el 20% de peso industrial de cada país y eso significa que tenemos que aumentar nuestro producto interior bruto industrial un 50%. Creo que estamos en el buen camino porque la industria española es competitiva. Por ejemplo, la industria automovilística española es de las más competitivas a nivel mundial, de ahí que estemos muy bien posicionados. En España tenemos todos los ingredientes para ser una potencia mundial porque tenemos infraestructuras magníficas, tenemos magníficos profesionales, se ha posibilitado que las medidas de empleo nos lleven por el camino de la competitividad y ahora lo que hay que hacer es facilitar la innovación y que los ingenieros monten también sus propias empresas, tengan capacidad de emprender.
Pero el que esté como segunda profesión más demandada obedecerá a algo más que a la adaptación del profesional. Por ejemplo, ¿a los cambios en los procesos industriales?
Obedece más a esto último. Nos hemos adaptado, pero las empresas están necesitando un plus de innovación, de competitividad, de internacionalización, de calidad. Para todos esos procesos se necesita un ingeniero, lo que ocurre es que en España hay industrias muy pequeñas, la mayoría de menos de diez trabajadores y así es muy difícil que sean competitivas, pero ese tejido industrial es importante y lo que sí es cierto es que para que se introduzca esa capacidad de innovar en las empresas y aumentar la producción, hacen falta ingenieros. Haremos una campaña para decir algo así como “pon un ingeniero en tu empresa”, para meter en esa industria esa capacidad de innovación, de calidad, internacionalización, etc.
¿Por qué la España industrial es una España de pequeñas empresas?
Es algo tradicional, que procede de industrias familiares en muchas ocasiones. También es cierto que eso hace que muchas empresas no sean competitivas y se pierden por el camino, aunque vuelvan a comenzar de nuevo. Y como no se puede volver a comenzar con una gran empresa, siempre hay ciclos que hay que cumplir. Creo que toda aquella empresa que queda estancada porque no introduce innovación se acaba estancando y no logra crecer.
¿Palpan los ingenieros la recuperación de la que se habla?
A nivel general creo que sí la hay porque si se piden más ingenieros es síntoma de que empieza esto a moverse y que esta es la senda. Influye mucho también el creérselo. Es más la ilusión que genera la sensación de que hay más trabajo y eso afecta también a nuestra perspectiva. Si nosotros salimos y vemos el sol, decimos que hace buen día. Pues en la economía pasa algo parecido porque no es lo mismo ver el telediario diciendo que la prima de riesgo está en 600 puntos que ver que está a cien, que aumenta el consumo, etcétera. Creo que tenemos todos los ingredientes para empezar a crecer.
¿Pero llega todo eso a la economía de mostrador?
Eso ya es un poco más discutible. Lo que sí es cierto es que cada persona que abandona el paro eso ya es una alegría, pero sigue habiendo casi cinco millones de personas que no tienen esa posibilidad y que no encuentran trabajo aunque quisieran. Para que se note en la economía familiar habrán de pasar más cosas.
Los ingenieros españoles son demandados en otros países. Eso es bueno, por su cualificación, pero malo porque aquí no hay oportunidades.
En España ahora mismo no hay todas las oportunidades profesionales que necesitamos. Estamos en el contexto de la Unión Europea con mercado único también en lo laboral, por lo tanto no se tiene que ver como una huida o salida de los profesionales. Yo le recomiendo a cualquier ingeniero joven que si no tiene trabajo aquí, antes de hacer otro trabajo que no es el suyo, que salga fuera porque hay muchas oportunidades, además de aprender un idioma, de crecer profesionalmente, de ver otra cultura, también vas a países donde puedes aprender muchísimo. Nosotros tenemos un plan de movilidad internacional y todos aquellos que se inscriben en el plan le ofrecemos un plan de retorno, que consiste en mantenerles informados en todas aquellas posibilidades que vayan surgiendo en España. Es cierto que como en España no se vive en ningún sitio y las veces que hemos salido hemos escuchado a nuestros colegas que están en otros países nos dicen que no quieren echar raíces allí.
Las ingenierías son propicias para el trabajo autónomo y para el emprendimiento. ¿Lo detecta en el colectivo?.
Cuesta un poco pero sí que hay emprendimiento. No es fácil porque hay que hacer muchos intentos antes de acertar. Nosotros estamos impulsando el emprendimiento desde los colegios y desde el consejo general con premios al emprendimiento a través de la Fundación Técnica Industrial. Necesitamos  trabajar mucho las patentes, que estamos a la cola en España.
¿Qué opina de la polémica sobre los grados universitarios y los másteres, con la famosa fórmula tres más dos?
El problema fundamental es que debería haber una política de Estado en educación que dé estabilidad si queremos llegar a los indicadores de los países que son punteros en educación. No podemos actuar con estos vaivenes, que si ahora hay un real decreto que son los grados de cuatro y sin haber terminado y sin haber comprobado si esos grados de cuatro años funcionan o no ya digan que se van a pasar a tres, que cada partido utilice un argumento diferente... Todo eso es confuso. En España el bachillerato acaba con 18 años y en la mayoría de países, con 19 y por eso tienen grados de tres años, de ahí que salgan con titulación universitaria con 22 años. No se pueden hacer las reformas de forma aislada, debería ser integral y a través de un pacto de Estado para dar estabilidad. Todo este tipo de vaivenes no benefician a nadie porque se genera confusión a todos los niveles.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La verdadera función de los Colegios Profesionales

Publicado en la Revista Técnica Industrial (Dic. 2014)

Los colegios profesionales hemos ido evolucionando a lo largo de la historia hasta convertirnos en organizaciones que respaldan la calidad y la seguridad y ofrecen garantías sobre la actuación de los profesionales en la sociedad. Este hecho, unido a los innumerables servicios que ofrecen a los colegiados para cumplir sus objetivos profesionales, hace que nuestras instituciones hayan alcanzado unas cuotas de representatividad y reconocimiento muy altas, a pesar de que con las propuestas de libertinaje, que no de liberalización, que se llevan oyendo desde 2009, se quieren poner en entredicho.
Cabe recordar que los colegios profesionales somos entidades colaboradoras de la Administración para realizar funciones delegadas por la misma, relacionadas con el control deontológico de la profesión y la prestación de las debidas garantías profesionales de los colegiados, todo ello con el fin de ofrecer seguridad jurídica y técnica a los ciudadanos, algo que además de pagar con nuestros impuestos, resulta ser un derecho fundamental.
También hay que dejar muy claro que por las funciones delegadas por la Administración, los colegios no recibimos ni un solo euro y, por lo tanto, estamos ahorrando dinero a las arcas del Estado. Pero ahora, justo en la época en la que solo se habla de “racionalizar la Administración”, y en la que el libertinaje y la pillería profesional están siendo alentados, se están llevando a cabo actuaciones para entorpecer las funciones de los colegios; unas funciones que, por supuesto, la Administración, ni estando sobredimensionada como se dice, es capaz de realizar, lo que significa que los ciudadanos quedamos desprotegidos.
Y ahora más que nunca es cuando se está demostrando con hechos y no con palabras que los colegios profesionales estamos y sabemos estar a la altura de las circunstancias, con nuestros aciertos y errores, por supuesto, pero con la vocación de servicio a la sociedad y a los profesionales como estandarte, y con la misma ilusión que el primer día.
Si tuviésemos que elegir una función primordial y prioritaria para los colegios, esta sería la del empleo, el trabajo de calidad y con las máximas garantías de sus colegiados, porque esta es la mejor forma de servicio a la sociedad y esta es nuestra principal misión. Es decir, sirviendo a nuestros profesionales es como mejor se sirve al conjunto de la población, y esto es precisamente lo que nos ha inspirado a poner en marcha la plataforma Proempleoingenieros junto con otros muchos nuevos servicios, como la Acreditación DPC Ingenieros, la Plataforma de formación online, la Institución de Mediación de Ingenieros, etc.
Para conseguir trabajo, hace falta estudiar, informar, alegar y/o recurrir todas y cada una de las disposiciones legislativas que afectan a nuestra profesión; hace falta potenciar y valorar la figura de los profesionales ante las empresas, los clientes y la sociedad, y hace falta que nosotros demostremos que somos los mejores profesionales.
Desgraciadamente, en este hecho solo colaboramos un 50% de los profesionales, una proporción que viene a ser el número de colegiados respecto al global de titulados, y viene a decirnos que unos pocos trabajamos para todos, lo que no deja de ser una falta de solidaridad por parte de los que no participan y que disfrutan de los logros conseguidos a través de los colegios.
Desde aquí aprovecho para felicitar y agradecer a todos los colegiados que realmente creen y se involucran en los colegios profesionales y hago un llamamiento a todos aquellos que por diversas circunstancias permanecen ajenos a la vida colegial para que participen y se solidaricen con el conjunto, porque esta es la mejor forma de lograr todos los objetivos que nos marquemos, que siempre pasará por la máxima participación.
Los colegios profesionales no son las sedes colegiales ni las juntas de gobierno, sino que somos todos y cada uno de los colegiados que formamos parte de los mismos, y que con nuestras actuaciones diarias contribuimos a formar un conjunto compacto que hace grande a la profesión, la cual a su vez fortalece al colegiado de forma individual, y esta es una de las esencias de los colegios profesionales.
Ahora, iniciamos una nueva etapa en el máximo órgano de representación de la profesión a nivel nacional e internacional, y nuestro principal objetivo será estar a la altura que todos y cada uno de vosotros os merecéis. Trabajaremos sin descanso para que nuestra profesión esté en el lugar que le corresponde por méritos propios y pueda desde allí servir con eficacia a la sociedad, que en definitiva, es nuestra verdadera vocación.

Entrevista sobre la presentación de Proempleoingenieros

Entrevista sobre la presentación de Proempleoingenieros



martes, 10 de junio de 2014

La ingeniería técnica industrial, una profesión cada vez más competitiva y demandada por los empleadores.

Publicado en la revista Técnica Industrial (Junio 2014)

En fechas recientes hemos conocido una magnífica noticia que nos hace mirar al futuro con la esperanza y el atisbo de ciertos signos de reactivación económica. Y es que la ingeniería técnica industrial ha protagonizado el mayor avance en el escalafón de las profesiones más demandadas por las empresas empleadoras, situándose en segunda posición, por detrás de administración y dirección de empresas (ADE), y dejando atrás el cuarto puesto que ocupaba hace tan sólo dos años.
La profesión de ingeniería técnica industrial, a la que ahora se accede a través de los títulos de grado en ingeniería de la rama industrial, concentra ya el 3,5 % de las ofertas de empleo, proporción que alcanza el 5,6 % si se tiene en cuenta solo la oferta que se dirige a los universitarios, según se recoge en el informe sobre las carreras con más salidas profesionales. Además, entre las cuatro ramas tradicionales de las carreras universitarias (técnicas, ciencias, humanidades y ciencias sociales y jurídicas), la más solicitada por las empresas sigue siendo la rama de las carreras técnicas, con el 42% de las oportunidades de empleo.
Estos buenos datos se unen al hecho de que el mercado de trabajo está atravesando un punto de inflexión, aunque no hemos de olvidar que nuestra economía necesita todavía los cuidados necesarios para que realmente pueda abrirse el camino hacia un crecimiento sólido. Esta recuperación económica sebe ser, en buena medida, auspiciada por los ingenieros, ya que esta profesión representa un signo evidente de la competitividad que necesita este país para dar por finalizada la crisis económica, y entrar así en una nueva etapa de prosperidad. Y es que no hay que olvidar que las atenciones que necesita nuestra economía parten de la base de que la industria es la única actividad capaz de aunar el modelo de crecimiento que conlleve a la generación de la riqueza.
Para ello, es imprescindible llevar a cabo una adaptación constante de los estudios universitarios a las necesidades de las empresas, impulsando el espíritu emprendedor, la movilidad internacional y la competitividad. Además, la industria es el sector más innovador, y de ahí que requiera también una formación continua eficiente, ya que los conocimientos adquiridos exclusivamente en la enseñanza reglada no son suficientes actualmente para desarrollar con garantías toda una carrera profesional.
Al mismo tiempo, es necesario hacer un esfuerzo para atraer a los jóvenes hacia la formación técnico-científica, y garantizar de este modo que las competencias profesionales satisfagan las necesidades de la industria. Los estudiantes de ingeniería han de ser conscientes de que, gracias a los conocimientos que van a adquirir durante su carrera, estarán contribuyendo a sacar a flote a nuestra maltrecha economía, y servir así a la sociedad, a través de su trabajo.
También han de saber que en este arduo camino no están solos: cuentan con el respaldo y el apoyo de los colegios profesionales, cuyo objetivo es, en definitiva, servir a la sociedad. En el caso de nuestros colegios, a través de las múltiples iniciativas que están llevando a cabo en los últimos años y que, junto con el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial (Cogiti), han contribuido a mejorar la empleabilidad de los ingenieros.
Medidas como la Acreditación DPC (Desarrollo Profesional Continuo) Ingenieros, la Estrategia de Emprendimiento y Empleo joven 2013-2016, la Plataforma Proempleoingenieros, la Plataforma de formación online, el Plan de Movilidad Internacional, el Punto de Contacto en Alemania o la recién creada Escuela de Fomento Industrial, entre otras actuaciones, vienen a refrendar la utilidad de todas ellas, poniendo a disposición de los ingenieros las herramientas competitivas que van a necesitar en el desarrollo de su profesión.
Sin embargo, la extraordinaria noticia para la profesión con la que comenzaba este editorial no va a significar en ningún caso que cejemos en nuestro empeño por conseguir mejorar todavía más las cifras de empleabilidad; este es sin duda un objetivo prioritario al que los colegios dedicamos en la actualidad -y así seguiremos haciéndolo en el futuro- gran parte de nuestros recursos.
Continuaremos trabajando con más fuerza, si cabe, para los muchos ingenieros e ingenieras que actualmente siguen sin empleo, reforzando nuestras virtudes profesionales en las empresas, y potenciando el sector industrial que nos define.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

sábado, 1 de diciembre de 2012

Alemania, Suecia y Noruega demandan ingenieros industriales de España

Entrevista publicada en el Faro de Vigo (Dic. 2012)

El sistema de acreditación de ingenieros técnicos industriales le permitirá a los profesionales de esta provincia, de Galicia y del resto de España "dar el salto al exterior", al reflejarse en el currículum la experiencia adquirida a lo largo de toda la trayectoria laboral. El presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, José Antonio Galdón, revela que existe una importante demanda de este tipo de operarios en el exterior.

-¿Cuáles son los países más interesados?
- Alemania, Suecia, Noruega y Austria demandan ingenieros técnicos industriales de España. Alemania como polo industrial de la Unión Europea es la que está demandando mayor número de profesionales.

-¿Cuáles fueron los últimos avances?
-El tiempo nos ha ido dando la razón. En el mes de septiembre, la comisión europea instó a los miembros para que se reconocieran las competencias adquiridas de forma ajena a la universidad, basadas en la experiencia profesional y en la formación, y este martes llegaron a un acuerdo todos los ministros de Educación de la Unión Europea para poner en marcha un sistema homogéneo de reconocimiento de esas competencias. Eso facilitará mucho la movilidad, la competitividad y las ofertas laborales. Afectará en gran medida a nuestro país, que somos los que tenemos el récord de desempleo.

-¿Cuántos ingenieros técnicos industriales hay en España?
-Ahora mismo estamos colegiados cerca de 96.000. En estos momentos, en la página web del colegio tenemos quinientas ofertas de empleo. La mayoría son fuera de nuestras fronteras. Lo más deseable sería que esa demanda procediera de nuestro país, para que no perdiéramos ese capital humano, pero mantenemos la esperanza de que se pueda hacer un plan de retorno, con el fin de recuperarlos cuando empiece a tirar de nuevo la economía.

-La crisis no se está cebando, precisamente, con los ingenieros técnicos industriales.
-Debido a la versatilidad que tenemos, nos estamos adaptando bastante bien. Tenemos una cifra de paro que oscila entre el 13 y el 15%, dependiendo de la comunidad autónoma. Por lo tanto, la tasa es inferior a la de los demás sectores.

-¿España recuperará su empuje?
-España puede volver a ser la octava potencia económica del mundo. De esta crisis hay que tomar nota para no repetir errores. Si la contemplamos como una oportunidad saldremos reforzados.

martes, 9 de octubre de 2012

La Acreditación DPC es un título profesional donde se reconocen las competencias y se facilita la empleabilidad


Entrevista publicada en el Diario de Jaén (Oct. 2012)

Oriundo de Jaén, en concreto de Santisteban del Puerto, el actual presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, José Antonio Galdón Ruiz, fue con sólo 30 años, el decano más joven del país, responsable del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de la Región de Murcia. Desde el año pasado representa a este colectivo profesional en España, con más de 94.000 colegiados, repartidos entre los 50 colegios que existen en todo el territorio nacional.
Galdón Ruiz ha visitado Jaén y el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Jaén de la mano de su decano, Miguel Ángel Puebla, para informar a los compañeros de todas las novedades que se están implantando desde el Consejo General y en beneficio del desarrollo de la profesión.
-Son tiempos de cambio y de adaptación de las profesiones al medio, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los ingenieros técnicos industriales?
Efectivamente, todo está cambiando, los tiempos son difíciles y necesitamos reinventarnos y ofrecer nuevos servicios a la sociedad y, como no, desde el Consejo General, a los colegiados. Igualmente, tenemos que ceñirnos a las nuevas tendencias y nuevas normativas que nos van llegando desde la Comunidad Económica Europea y desde otros países. Algunos de los retos más importantes son, entre otros, la promulgación de la Ley de Servicios Profesionales que en definitiva dará un giro en cuanto al acercamiento de las profesiones al resto del ámbito europeo y que facilita la movilidad, la competitividad y la empleabilidad.
-¿Cómo afecta la actual crisis a la profesión y cómo se afronta desde el colectivo?
El desempleo afecta alrededor del 10 ó 12 por ciento de nuestros ingenieros. Jóvenes muy bien formados que se ven obligados a emigrar a otros países para desarrollar su labor, lo que genera una tristeza enorme, que después del esfuerzo y la inversión en formar a estos ingenieros tengan que trasladarse para desarrollar su potencial fuera.
-¿Cuáles son los campos con más futuro para los ingenieros técnicos industriales?
Ahora mismo, sobre todo, el campo energético, no sólo la eficiencia energética sino las diferentes fuentes de producción, certificación energética en edificios, vehículos eléctricos... son los ámbitos con mayor futuro inmediato.
-Tanto el Consejo General como el Colegio de Jaén y el resto de colegios del país están trabajando en la implantación del Sistema de Acreditación DPC, ¿en qué consiste?
Este uno de los asuntos en los que estamos centrando todos nuestros esfuerzos. Se trata de un modelo basado en el desarrollo profesional continuo y basado en tres principios fundamentales: empleabilidad, movilidad y competitividad de los ingenieros.
-¿Cómo se materializa este Sistema?
La estructura profesional en todos los países habla de reconocer las competencias adquiridas a lo largo de la vida laboral. A través de una plataforma con soporte web, y diferentes acreditaciones, se va reconociendo y recogiendo la cualificación adquirida a lo largo de la vida profesional, no sólo el aspecto formativo, la Universidad, los cursos, sino la trayectoria en el ámbito laboral.
-Una especie de currículum vitae avalado por el Consejo General...
Se trata de que cada ingeniero vaya haciendo su desarrollo profesional a lo largo de la vida y de que, de alguna manera, se le vayan reconociendo esas competencias conforme va trabajando y formándose, ese es el objetivo final. Titulación y vida profesional, desarrollo continuo de formación: jornadas, cursos... Estamos hablando con la Acreditación de DPC de un título profesional en el que se reconozcan las competencias. En la actualidad, esto necesita una norma regulatoria que, de alguna manera, lo ampare. Otros países lo están haciendo y España va retrasada, pero tenemos hasta 2015 para adaptar esta fórmula.
-¿Está ya en funcionamiento?
Sí. Lo presentamos en mayo en la Real Academia de la Ingeniería en Madrid y contamos con unas trescientas ofertas de empleo en la página de acreditación. Desde el Consejo ya hemos firmado acuerdos con empresas punteras del sector para que la plataforma tenga contenido y podamos desde ya poner en contacto a las empresas que ofertan empleo con los perfiles profesionales que más le interesen y se amolden a la oferta en cuestión. Cada ingeniero cuenta con su propio sello profesional y eso ayuda a acortar el tiempo y mejorar que la oferta y la demanda se amolde lo máximo posible. El empresario tarda menos en encontrar lo que busca y en ingeniero menos tiempo de adaptación a la empresa.

martes, 26 de junio de 2012

Entrevista en Onda Cadiz TV (Junio 2012)

Entrevista en Onda Cádiz TV, junto al Presidente del Consejo Andaluz y el Secretario del COGITI, sobre todos los temas de actualidad de la Ingeniería Técnica Industrial.                                                                                              

domingo, 10 de junio de 2012

Y los proyectos se hacen realidad

Publicado en la Revista Técnica Industrial (Jun. 2012)

El pasado 11 de mayo fue un día especial. Después de un intenso e ilusionante trabajo, el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial (Cogiti) presentaba en la Real Academia de Ingeniería (Madrid) el Sistema de Acreditación DPC Ingenieros, en el que hemos estado trabajando durante más de un año.
Y digo “un día especial”, porque cuando cualquiera de nosotros inicia un proyecto, está deseando que llegue el día de su puesta en marcha y poder mostrarlo a la sociedad, y ese día había llegado. Pero para llegar hasta aquí, no ha sido nada fácil el camino, y ha hecho falta muchísimo trabajo, e ilusión, y eso es precisamente lo que ha derrochado el equipo humano del Cogiti, unido al unánime apoyo de todos los colegios que forman nuestro consejo, a la enorme implicación de los miembros de la Comisión del Sistema de Acreditación y, por supuesto, al calor recibido por nuestra propuesta desde Unión Profesional y todos sus integrantes, que desde el principio nos han animado a seguir adelante con el proyecto y han aportado sus iniciativas al mismo.
También quiero expresar mi agradecimiento a las empresas colaboradoras con el Cogiti, que desde el principio han confiado en el proyecto y lo han estado enriqueciendo con sus aportaciones e ideas, así como a los sindicatos, la patronal y otros agentes sociales que nos han escuchado y nos han manifestado su convencimiento de la enorme utilidad del sistema y las bondades que presenta. Todos ellos nos han manifestado el compromiso de colaboración para su mejor implantación en la sociedad.
En definitiva, quiero dar un agradecimiento general a todos los que han hecho posible que lo que hace un año era un sueño ahora sea una realidad que acaba de nacer. La Acreditación Profesional DPC (desarrollo profesional continuo), surge de la inquietud y de la imperiosa necesidad de adaptarse a los requerimientos reales de la sociedad y de los profesionales. Y, por supuesto, para reivindicar el papel fundamental que hoy por hoy desempeñamos los colegios y corporaciones profesionales.
Los colegios hemos sido, somos y seremos, instrumentos fundamentales para el desarrollo de una sociedad justa, equilibrada y segura, y en ello hemos de seguir poniendo todo nuestro empeño, y no cabe duda de que estos últimos cambios que nos han afectado y los que están por venir están propiciando que tengamos que modificar nuestra velocidad de crucero e imprimir una aceleración en nuestras actuaciones para recuperar el camino perdido y situarnos nuevamente en el lugar que nos corresponde y que, por otra parte, la sociedad demanda.
Y es que no hemos de olvidar que los colegios tenemos nuestra base en los profesionales y en la sociedad y a ellos nos debemos. Y en estos pilares se cimienta nuestro sistema de Acreditación Profesional DPC. A los profesionales, les ofrecemos la posibilidad de hacer visible su carrera profesional, de motivarles para el desarrollo de la misma, de facilitarles formación, empleabilidad, reconocimiento social, currículos certificados y, por supuesto, de que sientan el respaldo permanente de su colegio profesional.
Los profesionales, en un entorno cada vez más competitivo, necesitamos tener nuestra propia marca personal y las herramientas que nos permitan utilizarla. De ahí la importancia de crear un título profesional que certifique las capacidades adquiridas a lo largo de la vida laboral y que facilite la movilidad internacional de los profesionales.
Por otra parte, a la sociedad le ofrecemos profesionales totalmente identificados y comprometidos con la actualización permanente de sus conocimientos, que ejercerán su labor con la máxima profesionalidad y preparación, lo que, sin duda alguna, se traducirá en unos mejores servicios, una mayor competitividad y una mayor seguridad.
Al mismo tiempo, facilitará la búsqueda de los perfiles profesionales más adecuados a la demanda de las empresas, adornado con los complementos de seguridad y garantía que ofrecen los currículos certificados, facilitando así una mayor y mejor incorporación al mundo laboral, que es por otra parte uno de los objetivos primordiales para este país.
Los colegios, las empresas, los profesionales, y si me apuran todos nosotros, hemos de reinventarnos y aprovechar al máximo nuestro conocimientos y potencial.
Por último, solo quiero transmitir mi optimismo y mandar un mensaje de esperanza e ilusión a todos los colegios, tanto de mi corporación como de otras profesiones, para que afrontemos con positividad las adversidades que nos estamos encontrando y las que vendrán, y seamos capaces de transformarlas en oportunidades y éxitos, porque ello implicará nuestro compromiso claro y sincero para con la sociedad y los profesionales.

jueves, 24 de mayo de 2012

Llegó la hora del título profesional

Artículo de opinión publicado en La Gaceta (Mayo 2012)

Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior ha traído a España una vorágine de titulaciones Universitarias tanto a nivel de Graduado como de Máster, que de una forma u otra está desorientando a los alumnos, empresas y ciudadanos, que ven cómo por un lado su título universitario no aparece en ninguna oferta de empleo, y por otro siembra numerosas dudas al empresario sobre que titulación exigir a la hora de ofertar un empleo.
Este hecho, unido a la necesaria movilidad de nuestros titulados y a la futura liberalización de las profesiones, hace más necesario que nunca la creación de un TITULO PROFESIONAL, que defina con precisión a nuestros profesionales, al tiempo que les imponga un reciclaje continuo de conocimientos y aplicaciones prácticas, que se transformará sin duda alguna en aumento de competitividad tanto de nuestros profesionales como de las empresas e industrias donde ejerzan.
En un mundo tan globalizado, donde existe tanta disparidad entre los diferentes países, tanto en las titulaciones universitarias como en las profesiones y su ejercicio, se requiere un sistema que certifique las competencias adquiridas con la formación universitaria (sin importar el nombre), y las que se van adquiriendo a través del desarrollo profesional continuo (experiencia y formación), y de esta forma cada profesional podrá moverse por el mundo, con su Título Profesional que indicará de forma clara qué es lo que sabe hacer, y en eso sí que coincidimos todos los países.

Quizás pueda resultar utópico o alejado de la realidad actual, donde conviven los sistemas con una excesiva regulación de las profesiones, con otros que no lo son, y con otros en los que son los mismos profesionales, a través de la sociedad, los que se autorregulan, pero lo que sí que es cierto es que en cualquiera de los sistemas existentes se parte de una base común, que son las competencias profesionales, y que son entendidas y aceptadas de una u otra forma en cualquiera de ellas.
Este ha sido el espíritu que ha motivado la puesta en marcha del sistema de Acreditación DPC Ingenieros, que hemos puesto en marcha desde el COGITI (Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial) que otorga un Título Profesional identificativo de cada uno de los Ingenieros en base a su carrera profesional, y los define de forma clara y concisa a la sociedad.
En un mundo tan competitivo como el que vivimos, los profesionales necesitamos adquirir nuestra propia "marca personal-profesional" que nos distinga y facilite nuestro desarrollo en aquellas facetas en las que seamos más útiles y nos sintamos mejor, lo cual aumentará de manera exponencial nuestras posibilidades de éxito profesional, que será trasladado directamente a la sociedad en forma de competitividad, que es precisamente lo que necesitamos.
Nuestro futuro está ahí, y así lo estamos viendo las profesiones y los profesionales, y sin duda alguna desde los Colegios Profesionales siempre trabajaremos con nuestra mirada puesta en los dos pilares donde nos sustentamos, que son la sociedad y los profesionales, y estos, y no otros, son los que guían nuestras actuaciones y fijan nuestros objetivos, así ha sido siempre y así seguirá siendo.

viernes, 12 de agosto de 2011

La ingeniería técnica industrial se mantiene, pese a la crisis, entre las más demandadas

Entrevista publicada en la Nueva España (Agost. 2011)



Desde su acceso al cargo de presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, el pasado mes de marzo, José Antonio Galdón no ha hecho más que reclamar, junto a su equipo, lo que considera «es de justicia» para la profesión. Por un lado, es partidario del reconocimiento automático del título de grado a los ingenieros técnicos industriales en ejercicio y, por otro, promueve toda una serie de acciones encaminadas a poner en valor una titulación universitaria que, a su juicio, está resistiendo mejor la crisis que otros sectores. Ayer participó en Gijón en los encuentros de los ingenieros técnicos industriales que se celebran en la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA).


-¿Está de acuerdo con el curso de adaptación al grado que se ha planteado para los profesionales de la ingeniería técnica?



-Ahora mismo es un disparate total la gran variedad de criterios que están utilizando las universidades para una misma profesión. En todo el territorio nacional hay diferentes pautas, desde los cursos de adaptación de 36 créditos más 12 de proyecto fin de grado hasta escuelas donde se ha programado con 96 créditos. Nosotros estamos pidiendo que haya una sintonía total en todas las escuelas y el reconocimiento de la experiencia profesional. No puede ser que un ingeniero técnico industrial de Murcia sea totalmente diferente del de Gijón.



-¿Tiene sentido que un ingeniero técnico con una trayectoria profesional reconocida vuelva a pasar por la Universidad?



-Nosotros proponemos que la obtención del título de grado sea por el reconocimiento de una experiencia profesional de 3 a 5 años. Creemos que es tiempo suficiente y ahí hay sentencias europeas que lo avalan porque lo que buscamos es la eficacia de los ingenieros. Si tienen que añadir un curso más a la formación que ya tienen es mejor que empleen ese tiempo y esos recursos en un máster o en un curso más específico para su desarrollo profesional. Ése es otro de los principios de ineficacia del sistema. Y luego tenemos el problema de que las universidades públicas no pueden absorber ahora mismo la demanda que hay para los cursos de adaptación al grado.



-¿Se han desbordado las matrículas?



-Exacto. Nosotros estamos hablando que las universidades públicas no cubren ni el 5% de la demanda. Para los ingenieros técnicos, que destacamos por la formación continua y la visión de futuro, no es admisible que se nos obligue a cursar 96 créditos, con cerca de año y medio de formación.



-¿Qué solución proponen?



-A través del Grupo parlamentario Popular se presentará una proposición no de ley en el Congreso en la que se pide una especie de proceso de transición que permita a través de una experiencia profesional de tres a cinco años el reconocimiento automático del título de grado. No podemos estar limitados a la libertad de criterio de cada Universidad. Y queremos que los grupos políticos se retraten para ver si coinciden o no con nuestra demanda.



-A la vista de lo expuesto, parece que «Bolonia» ha sido el gran fracaso para la ingeniería técnica industrial.



-No en su totalidad porque para nosotros representa algo bueno: la desaparición de los dos niveles existentes hasta ahora en la ingeniería; pero estamos en desacuerdo en la forma en que se está llevando a cabo el cambio, por la disparidad de criterios y diferencias en su aplicación. En realidad, «Bolonia» es un proceso positivo porque abre puertas a Europa.



-Tanto que ahora sus ingenieros que están marchando a Alemania.



-Nos hemos reunido con el director de la Cámara de Comercio de Alemania para ver la manera de colaborar, pero no sólo en el sentido de que nuestros ingenieros vayan allí sino que las empresas alemanas también vengan a España. En una encuesta que enviamos a los colegiados se detectó que del 10 por ciento de parados que existe en la ingeniería técnica industrial, un tercio estaría interesado en irse a Alemania. Para ello, un problema bastante serio que tenemos es el del idioma. Y eso es importante porque en Alemania el perfil más demandado es el de ingeniero técnico industrial.



-¿Qué alternativas encuentran los ingenieros que optan por salir al extranjero?



-En España carecemos de centros de investigación y desarrollo y nuevas tecnologías y queremos que nuestros titulados puedan encontrar también aquí una salida laboral. No queremos únicamente que se desplacen fuera. Es bueno que salgan al exterior. De hecho, hemos lanzado encuestas para que la Cámara de Comercio Alemana nos traslade las ofertas que hay en ese país y ver qué formación necesitan los ingenieros para irse. Para la ingeniería, Alemania es la referencia tecnológica y un ejemplo de pragmatismo en su funcionamiento. Por eso, representa el espejo en el que mirarnos.



-¿El hecho de que se haya impuesto grados especialistas y másteres generalistas les perjudica?



-Toda la oferta profesional es de un ingeniero multidisciplinar. La industria española es pequeña y precisa de ingenieros generalistas que sepan de todo. Tenemos constatado que un 62% de nuestros titulados acaba trabajando en otra especialidad que no es la suya. Al final estamos destrozando ese recurso al hacer grados especialistas. La lógica no es ésa. Para otras cosas estarían los másteres.



-¿Cómo está respondiendo la profesión a la situación económica actual?



-La nuestra sigue siendo una de las titulaciones más demandas del mercado laboral. Además, hemos detectado que el ingreso de alumnos de grado ha crecido porque se han dado cuenta de que tienen muchas salidas profesionales. Dentro de lo malo, nuestros datos de desempleo son relativamente buenos: de un paro testimonial en torno al 2,5% hemos pasado a un 8% o un 9% en la actualidad.



-¿Qué proyectos tienen en marcha desde la nueva junta directiva del Consejo?



-Estamos trabajando en un sistema de acreditación profesional que recoja la experiencia laboral y formación continua de nuestros titulados, para que se les reconozca su preparación y la sociedad pueda disponer de los mejores profesionales.



-¿Cómo ha afectado la supresión del visado obligatorio a los colegios profesionales?



-A causa de la crisis estamos detectando que se registran menos visados y también problemas de intrusismo y mala praxis, con falsificaciones de firmas en algunos proyectos, poniendo en peligro a la sociedad y al usuario. Para ello estamos adoptando medidas para que desde la Administración se puedan detectar éstas y otras incidencias.



-¿Cuál es el impacto de la Transposición de la Directiva de Servicios sobre las profesiones colegiadas?



-Si nos quitaran la colegiación obligatoria, que está pendiente de confirmar, perderíamos la representación profesional que tenemos los ingenieros técnicos industriales y también el carácter proteccionista que los colegios tienen sobre los titulados y la sociedad en general.

José Antonio Galdón Ruiz


Murciano de 36 años, José Antonio Galdón accedió el pasado mes de marzo al cargo de presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial (COGITI), una entidad que representa a 93.000 profesionales en toda España. Galdón es el ingeniero técnico industrial más joven en este puesto. Desde 2007 y hasta su elección como presidente del Consejo era decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Murcia. Antes había sido funcionario en el Ayuntamiento de Yecla.

miércoles, 10 de agosto de 2011

La experiencia es un grado


Publicado en la Revista Técnica Industrial (Agosto 2011)

Todos hemos escuchado las expresiones que dicen “la experiencia es un grado” o “sabe más el demonio por viejo que por demonio”, y ninguna de las dos es fruto de la casualidad, sino que forman parte de la gran sabiduría popular que, a lo largo del tiempo, ha formulado dichas sentencias a partir del funcionamiento de nuestra sociedad.
Pero el valor de la experiencia no solo es sabiduría popular, sino que está presente en numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana y laboral. Así, durante el primer año tras haber obtenido el permiso de circulación, hay que llevar la “L” de conductor novel y cumplir determinadas restricciones; en las ofertas de empleo se valora la experiencia profesional, a veces de forma excluyente; en los diferentes trabajos se incrementa el salario en función de los trienios o quinquenios, y así un largo etcétera de ejemplos en los que se valora la experiencia. Y esta experiencia no solo es reconocida en el ámbito profesional, sino que confiere además valores de índole social, por cuanto aporta de conocimientos y sabiduría a quienes la poseen.
El título de este artículo también puede trasladarse a la situación actual que estamos viviendo los ingenieros técnicos industriales, y para ello es preciso introducir de forma muy breve el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior y su implantación en nuestro país. El Real Decreto 1393/2007 es el resultado de todo el proceso de armonización de estudios universitarios en Europa, iniciado en 1999 con la Declaración de Bolonia y que trae consigo una nueva estructura de títulos universitarios, en la cual se establecen tres nuevos niveles, que son grado, máster y doctorado.
Al mismo tiempo, establece de forma muy clara que los grados han de ser titulaciones de 4 años y 240 créditos ECTS y formación generalista; los máster, una duración entre 60 y 120 créditos ECTS y muy especializados en una o varias materias, y los doctorados similares a los actuales con pequeños matices.
Una vez estructurado el sistema universitario, y sin realizar la correspondiente reforma en el sistema profesional, se liga el título académico de graduado a la profesión de ingeniero técnico y el de máster a la de ingeniero. Queda también muy claro que la titulación de referencia para el ejercicio profesional es la de graduado, y que, por supuesto, coincide con el resto de profesiones de nuestro país y de toda Europa.
A partir de aquí, el Gobierno pensaba que tenía resuelto el problema, por lo menos de forma provisional, pero no contaba con el inconformismo y la visión de futuro de nuestro colectivo, que con buen criterio y quizás también obligado por las diferentes disposiciones legales que limitan el acceso a determinados puestos de trabajo a los titulados de grado, quiere obtener la nueva titulación académica. Y es que, para acceder al grupo A1 de la función pública es imprescindible la titulación de graduado, para poder acceder al cuerpo de educación secundaria en materias diferentes a las tecnologías se exige el título de graduado, para moverse libremente por Europa sin problemas es casi imprescindible el título de graduado, y así un largo etcétera de ventajas. Todo ello, por supuesto, nos hace pensar que la nueva titulación nos incorpora al mercado de trabajo de referencia y de futuro, y no debemos perder este tren.
Ahora bien, para subirnos a este tren y obtener la titulación de Graduado en Ingeniería, estamos encontrando numerosas dificultades, propiciadas por la falta de plazas en las universidades públicas y por la gran disparidad de criterios, tanto en los contenidos académicos (desde 24 ECTS+TFG a 78 ECTS+TFG) como en el reconocimiento de la experiencia profesional (de 0 a 36 créditos ECTS), lo cual nos lleva a un total desconcierto.
He aquí el momento de buscar solución al problema y sobre todo de aplicar la lógica de la experiencia y los criterios que a su vez nos vienen impuestos desde la propia Europa a través de la directiva 2005/36. Y es que, la experiencia adquirida en nuestros respectivos campos profesionales ha de tener el adecuado reconocimiento académico, y máxime en este momento de transición en el que se hace más necesario, si cabe, el facilitar la incorporación de los titulados actuales al futuro, y evitar de esta forma el elevado coste social que ello conlleva. Pero es más, desde la responsabilidad y la coherencia, hemos de facilitar que nuestros compañeros puedan dedicar sus recursos a la realización de aquellos máster o cursos de formación que realmente les sean útiles para su desarrollo profesional o para satisfacer sus inquietudes académicas, y contribuir de esta forma a tener una sociedad mas eficiente y funcional que, entre otras cosas, es lo que nuestro país necesita.
Con el deseo y la convicción de que nuestra experiencia se convierta en un grado, os animo a seguir trabajando con la profesionalidad y el ingenio que define nuestra profesión y que hace fuerte a nuestro colectivo. Que la experiencia os guíe.