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jueves, 13 de noviembre de 2014

Ingenieros industriales abogan por un "gran pacto de Estado" en torno energía

Declaraciones publicadas en La Vanguardia, El Norte de Castilla, Correo de Burgos, ... (Nov. 2014)

El presidente del Consejo General de Ingenieros Técnicos Industriales de España, José Antonio Galdón, ha abogado hoy en Ávila por un "gran pacto de Estado" en torno a la energía, de manera que se planifique este sector "a corto, medio y largo plazo".
Galdón ha realizado estas declaraciones a los periodistas antes de inaugurar junto al teniente de alcalde del Ayuntamiento de Ávila, Alberto Plaza, la XVII Jornada sobre innovación y sostenibilidad del sector de la construcción, dedicada a las tarifas eléctricas.
En este contexto, ha reivindicado el diseño de "una verdadera política energética" en un país que a su juicio está "pagando los platos rotos de una mala, deficiente o nula planificación" en este sentido".
Al respecto, ha recordado cómo en su momento se generó una "burbuja" alrededor de las energías renovables, que desde su punto de vista "se está apagando ahora en el recibo de la luz".
Para José Antonio Galdón, esta situación es debida al hecho de "no tener una previsión", así como a "la alta dependencia energética del exterior" que tiene España, de ahí su apuesta por un "cambio de modelo que "tenga más en cuenta el consumo energético de las fuentes de energía capaces de producir en España".
En este sentido se ha referido a la renovables, si bien ha hecho referencia al momento en el que el precio de las instalaciones fotovoltaicas eran un "80 por ciento superior" al de ahora, cuando España cuenta con "el doble de capacidad de producción de energía eléctrica a la que nunca ha tenido".
Galdón ha afirmado que se trata de un sistema energético "eficiente", pero "muy caro" para los consumidores finales, de ahí su propuesta de apostar por las fuentes de energía que España "sea capaz de producir" y para ello es preciso "cambiar el modelo de consumo energético".
Al respecto, ha abogado por "eliminar esa dependencia" de los hidrocarburos, apostando "decididamente" por el coche eléctrico, ya que de esta manera se contribuirá a reducir el déficit comercial con el exterior.
En este contexto, también ha planteado la necesidad de primar la energía eléctrica que España sea capaz de producir para dedicarla a calefacción, en lugar de importar gas o gasoil.
Para caminar en esta dirección, el presidente del Consejo General de Ingenieros Técnicos Industriales de España ha instado a los diferentes gobiernos a realizar un "gran pacto de Estado" en torno a la energía con objetivos "a corto, medio y largo plazo".
En su opinión, esto evitaría que la llegada de cada gobierno supusiera un cambio en la política energética, ya que mientras uno decide primar las renovable otro decide suprimir las primas, algo que para Galdón "resta credibilidad al sistema y a España".
Desde su punto de vista, en la actualidad "se están dando los pasos oportunos" con impuestos para que "no se instalen más energías renovables", ya que España "tiene el doble de capacidad de producción de la que nunca jamás ha consumido".EFE


miércoles, 10 de septiembre de 2014

La fractura eléctrica

Publicado en la Revista Técnica Industrial (Sept. 2014)

No hay un solo día en el que no nos levantemos sobresaltados por los acontecimientos políticos, económicos o sociales, pero si hay algo que realmente nos afecta de forma directa son los ataques a nuestros maltrechos bolsillos, como el de la factura eléctrica. El ciudadano de a pie no entiende lo que está pasando, y solo escucha y lee como cada cierto tiempo se promulgan Reales Decretos que modifican lo ya modificado y proponen nuevas formulas para lo que supuestamente será un ahorro en la factura eléctrica que nunca se llega a percibir.
Tenemos la energía más cara de Europa, solo por detrás de Chipre y Malta, y todo ello fruto de una nula planificación energética de los últimos años y la falta de acuerdo para realizar un pacto de Estado que pudiese dotar de una estabilidad al sistema energético español.
Que se han cometido errores y graves, ya lo sabemos, y que los vamos a pagar entre todos también lo sabemos. Pero ahora lo que hace falta es intentar que no se repitan y fijar de una vez unos objetivos claros que nos permitan alcanzar un futuro energético estable. Y para ello, además de equilibrar los tres principios que se consideran en el sector eléctrico, y que son la seguridad y garantía de suministro, la economía y que sea limpio y bajo en emisiones, habría que incluir un cuarto: el del autoabastecimiento energético. Durante los últimos años, solo se han focalizado esfuerzos en el primero y el tercero, y se ha obviado por completo el segundo. Y de "aquellos polvos estos lodos", que tienen como consecuencia la subida de casi un 70% en los últimos seis años y la que está por venir.
Tenemos unsistema de distribución,muy fiable y de los mejores del mundo, pero también es de los mas caros de mantener. Además, está sobredimensionado en algunos casos, y ahora me vienen a la cabeza algunos tramos de red de transporte y subestaciones destinadas a suministrar energía eléctrica a aeropuertos que no funcionan o a urbanizaciones sin desarrollar, que también tenemos que mantener y pagar. Tenemos una capacidad de producción eléctrica de más del doble de lo que nunca hemos consumido, con lo que tenemos una enorme fiabilidad de suministro, que por supuesto tenemos que pagar en nuestra factura eléctrica en el concepto de "pago por capacidad" por mantener los ciclos combinados casi en parada permanente.
Pero si hay algo realmente preocupante es la forma de conseguir implantar energías limpias y renovables a golpe de talonario, y en concreto, lo acontecido con las instalaciones fotovoltaicas, a las que se hace, de forma injusta, las responsables de todos los males. Estamos pagando los numerosos errores de planificación y estrategia, tanto en el tiempo como en la forma. Ahora que las tecnologías fotovoltaicas han reducido su precio en más del 75% es cuando sería viable económicamente su instalación; y, sin embargo, como ya tenemos más que suficiente potencia instalada, se están instaurando impuestos para que su instalación sea inviable. Así que antes se daban subvenciones para instalar esta tecnología para que fuese viable y ahora se añaden impuestos y tasas para evitar que lo sea. Esto es un auténtico disparate.
Cuando nuestros gobernantes se dan cuenta del enorme error cometido con tanta subvención, hacen lo que nunca se debería hacer en un país serio: eliminar parte de esas subvenciones con carácter retroactivo, cambiando las reglas del juego que habían llevado a cientos de miles de personas y empresas a realizar estas inversiones, lo que se traduce en algo muy parecido a una estafa, que además resta credibilidad y posibilidades de inversión a nuestro país.
Ahora bien, para ser justos hay que decir que todas esas subvenciones a la energía fotovoltaica han supuesto que seamos un país referente en el sector y que se haya innovado mucho para conseguir así tecnologías mucho mas eficientes y baratas, que son las que ahora se están instalando en otros países sin necesidad de subvención. Por ello, dichas subvenciones en vez de ser con cargo a las tarifas eléctricas deberían haber sido, al menos en parte, con cargo a I+D+i y a los presupuestos del Estado.
Además, hay que tener presente que en un país como el nuestro donde con una dependencia energética del exterior de casi el 80%, cualquier fuente de energía autóctona como la del el Sol cobra una importancia vital en nuestra balanza de pagos y en nuestra economía, a lo que habría que sumar la nula emisión de gases de efecto invernadero y lo que ello conlleva respecto a los derechos de emisión y los compromisos adquiridos para la implantación de renovables.
Ya está bien de descargar todas las culpas a las renovables. Los ciudadanos deben saber que en la factura eléctrica para los consumidores de tarifa regulada (TUR), ahora precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC), de los que hay más de 18 millones de contratos, el 60% del precio es fijado por el Gobierno para el pago de distribución, mantenimiento, subvenciones, tasas, etc. El resto, lo que corresponde al precio por kWh consumido, antes dependía de una subasta realizada un día concreto para fijar su valor para los próximos tres meses, y a partir de ahora se realizará mediante una compleja formula de difícil comprobación para los ciudadanos. Y dicho todo lo anterior, nos hacemos la pregunta del millón: ¿Cuáles serían las fórmulas de futuro para conseguir reducir el precio de la energía eléctrica?
La primera parte de la factura, que es la correspondiente a mantenimiento, distribución, subvenciones, tasas, etc., tenemos claro que es una parte fija y que la única forma de reducirla sería aumentando el número de contratos y el consumo eléctrico, para que pudiese repartirse entre más abonados y con más potencia contratada, lo que supondría un cambio sustancial de modelo, es decir, tendríamos que ponderar la utilización de la energía eléctrica frente a otras como el gasóleo, gas, gasolina, etc. Para ello tendríamos que cambiar los sistemas de calefacción de gas o gasóleo por bombas de calor eléctricas y promocionar la utilización de vehículos eléctricos, dado que hoy por hoy son los responsables del 40% del consumo de la energía primaria. De esta forma, disminuiría en gran medida nuestra dependencia del exterior, y mejoraría notablemente nuestra balanza de pagos, lo que podría ser utilizado para aminorar los precios de la electricidad.
Por otro lado, deberíamos producir electricidad más barata y a través de fuentes de energía propias, es decir, fotovoltaica, eólica, hidráulica, nuclear y demás, minimizando el uso de las centrales térmicas convencionales, los ciclos combinados, etc., lo que nos proporcionará muchísima más autonomía y estabilidad en los precios de la electricidad y, por supuesto aportará numerosos beneficios ambientales.
Por todo ello, proponemos un cambio de modelo tendente a aumentar el consumo eléctrico frente a los combustibles fósiles, generado por fuentes propias de energía y que, además, sean limpias, con lo que tendremos asegurado un sistema energético estable en el que tendrá un peso importantísimo el ahora denostado sector fotovoltaico.

lunes, 10 de junio de 2013

La nueva certificación energética de edificios, ¿un impuesto más o una etiqueta útil?

Publicado en la Revista Técnica Industrial (Junio 2013)

No cabe duda alguna de que el nuevo Real Decreto 235/2013 nace con las mejores intenciones para fomentar la conciencia social sobre la eficiencia y el ahorro energéticos, tanto en nuestros hogares como en nuestra vida cotidiana. Y esto es especialmente importante en un país como el nuestro que tiene una gran dependencia energética.
Pero una vez más, aunque los fines sean los correctos, se vuelve a errar en el diseño de los medios para conseguirlos, lo que dificultará en gran medida la consecución de objetivos.
Y es que en nuestro país basta con que nos impongan algo para que se despierten nuestros peores instintos. Unos intentarán saltarse la imposición o la cumplirán simplemente para cubrir el expediente; otros verán la oportunidad de enriquecerse deforma rápida al amparo de la legislación. Y estas conductas son precisamente las que está favoreciendo la nueva reglamentación.
Al real decreto le falta el rigor que debería tener una normativa de este alcance. No define con precisión los profesionales competentes para la realización de las certificaciones, ni tampoco exige de forma clara la habilitación profesional, lo que en definitiva relaja la seriedad y el rigor de los certificados. Y lo que es también muy preocupante es que fomenta no solo el intrusismo profesional, sino también la competencia desleal entre profesionales, la mala praxis, la indefensión y la pérdida de garantías y seguridad del ciudadano, que a la postre será el gran perjudicado.
Y digo esto, porque no es entendible que haya ciertas empresas que ofrezcan certificados a 50 euros, otras que los llamen certificados low cost y que utilicen al cliente para que él mismo tome los datos de la vivienda que se va a certificar (¡una auténtica irresponsabilidad profesional!) y aun otras que anuncien ofertas –como en el Carrefour– de 3x2. Todo esto ni es serio ni es profesional. Y solo contribuye a que la ciudadanía se distancie de una medida que en principio es positiva pero que falla en su implantación.
Los colegios profesionales tenemos asignada la misión de defender al ciudadano y de procurar la calidad, la profesionalidad y la seguridad de los trabajos que realizan nuestros colegiados.Pero también, por supuesto, la de protegerlos ante la competencia desleal y perseguir y sancionar la mala praxis.
La mejor defensa que podemos hacer de los intereses del ciudadano es, precisamente, ofrecerle un correcto asesoramiento junto con la realización de trabajos profesionales que realmente sirvan para el fin previsto. En este caso no es otro que conocer las características energéticas de la vivienda en cuestión ylas propuestas, con valoración y periodo de amortización incluidos, de las mejoras necesarias para conseguir ahorro y eficiencia. Y en ello vamos a poner todo nuestro empeño.
El certificado tiene que resultar útil, porque si no los ciudadanos lo verán solo como un impuesto o una tasa más a la que tenemos que hacer frente. Y, lo que es más preocupante, perderemos una oportunidad única de poner en valor la cultura dela eficiencia energética en el hogar y la concienciación del ciudadano. Pero para que esto no ocurra se precisa una correcta información, además de determinados incentivos por parte de la Administración.

Esta legislación debería venir acompañada de ventajas para todos aquellos propietarios de viviendas que tengan una alta calificación energética, o que realicen inversiones para mejorar la actual, porque al fin y al cabo esto va en beneficio de todos. No hemos de olvidar que el 40% del consumo total de energía en nuestro país se realiza en las edificaciones, y que disminuir ese consumo conlleva enormes beneficios globales, tanto económicos como medioambientales. Nuestra intención es poner todo el empeño en favorecer el ahorro y la eficiencia energética y en conseguir enderezar este nuevo marco.
Para ello, desde los colegios y el Cogiti hemos puesto en marcha una plataforma de certificación energética (www.certificacionenergeticacogiti.es). En ella los ciudadanos pueden encontrar profesionales formados, habilitados y con todas las garantías para el correcto ejercicio profesional. Nuestros profesionales colegiados cumplirán, sin duda, con los objetivos que persigue esta nueva reglamentación, realizando de esta forma la labor que la sociedad tiene encomendada a los colegios profesionales.
Además, no hay que olvidar que otro de los grandes objetivos de esta legislación es que para el año 2020 todos los edificios que se construyan tengan un consumo de energía casi nulo.Este objetivo requiere una enorme apuesta por la innovación y la eficiencia en la construcción, que debería basarse en la aplicación y desarrollo correctos de la normativa durante estos años.Y todo ello, qué duda cabe, significa un motivo más para la responsabilidad profesional.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

martes, 26 de junio de 2012

Entrevista en Onda Cadiz TV (Junio 2012)

Entrevista en Onda Cádiz TV, junto al Presidente del Consejo Andaluz y el Secretario del COGITI, sobre todos los temas de actualidad de la Ingeniería Técnica Industrial.