domingo, 10 de marzo de 2013

La competitividad de los profesionales

Publicado en la Revista Técnica Industrial (Marzo 2013)

Estamos en un momento clave para definir las bases del progreso, el desarrollo y la modernidad de nuestro país, que tiene el reto de alejarse del ostracismo y los corporativismos profesionales clasistas y propios de otra época, y mirar hacia el futuro con nuevas perspectivas europeas y mundiales para situarnos de forma decidida en el siglo XXI.
Ciertamente, son muchas las reformas que se han de afrontar, y son muchos los cambios que se han de producir. Pero para que ello sea posible, hay que tener una voluntad decidida de cambio y dejar atrás las rémoras del pasado que nos impiden avanzar.
Movilidad, empleabilidad y competitividad, son los principios que deben regir este nuevo modelo, y máxime en nuestro país, en el que damos muestras sobradas de un gran déficit de los mismos.
El Ministerio de Economía y Competitividad, con muy buen criterio, quiere reformar el sector profesional de las ingenierías y la arquitectura. Pretende eliminar todas aquellas barreras que hasta la fecha han generado tensiones y luchas intestinas para acotar los campos de actividad de las distintas profesiones, lo que, sin duda alguna, supone un freno para el correcto desarrollo profesional y social.
Un país no puede prosperar si sus profesionales no son competitivos, pero para serlo tienen que tener los instrumentos necesarios. No es entendible que a un profesional que posee los conocimientos precisos para la realización de un determinado trabajo técnico se le niegue la posibilidad de realizarlo por el mero hecho de no tener la titulación académica adecuada, del mismo modo que no es entendible que sigan existiendo campos de actividad reservados para unos determinados profesionales y que excluyen a otros con similares capacidades técnicas.
Tenemos que ser capaces de eliminar todo aquello que genere rigidez y pueda resultar anticompetitivo. Pero esa liberalización no se debe confundir con el libertinaje, y ahí reside el papel esencial de los colegios profesionales, que deben tomar las riendas para la habilitación profesional, basándose para ello en las competencias adquiridas a través de la titulación académica y en el reconocimiento de aquellas otras basadas en el desarrollo profesional continuo (experiencia y formación), tal como ha recomendado la propia Comisión Europea a los Estados miembros.
Los colegios hemos de ser garantes de la calidad y las buenas prácticas profesionales de nuestros colegiados, porque ese es el verdadero servicio que espera la sociedad de nosotros, y en ello hemos de poner todo nuestro empeño. De este modo, además, los colegios seríamos un pilar fundamental para poder llevar a cabo con las máximas garantías esta reforma del sector profesional que el país necesita..
Pero la reforma podría ser aún más profunda si, como ocurre en otros países más avanzados, como EE UU, Canadá o el Reino Unido, fueran los propios colegios profesionales los que fijaran los criterios de acceso y habilitación para el ejercicio profesional. De este modo, se superarían las insuficiencias de la situación actual en nuestro país, que asocia estos criterios a la simple posesión de una determinada titulación académica, sin mayores requisitos. Avanzar en esta dirección permitiría evolucionar el sistema universitario y mejorar la competitividad de los profesionales.
En la actualidad, el mero hecho de poseer un determinado título académico posibilita el acceso al ejercicio de ciertas profesiones, sin necesidad de demostrar ningún reciclaje de conocimientos ni el aprendizaje de nuevas técnicas, lo cual no deja de resultar un tanto inconcebible en un mundo en el que los avances tecnológicos se suceden de forma vertiginosa. Está claro que el sistema actual no potencia la competitividad de los profesionales, puesto que la titulación otorga unas atribuciones profesionales fijas y de por vida, sin posibilidad de ampliarlas y sin exigencia alguna de mantenerlas, lo que, de alguna forma, podría llevar al profesional a un acomodo contrario a la necesaria evolución profesional.
Por suerte, en la ingeniería técnica industrial las cosas no son así. La inmensa mayoría de nuestros profesionales está en constante evolución, por responsabilidad, por motivación y por compromiso con las exigencias de la sociedad para el correcto desarrollo de nuestra labor profesional. Y esto es lo que nos hace ser muy competitivos, aunque nuestra competitividad podría aumentar notablemente si pudiésemos ir ampliando atribuciones profesionales a lo largo de nuestra vida profesional.
Teniendo en cuenta que la competitividad de los profesionales afecta directamente a la de las empresas y las Administraciones, y que de este modo contribuye a un mayor desarrollo del conjunto del país, que a la postre es nuestro principal objetivo, los colegios profesionales tendremos que ser capaces de adoptar las medidas oportunas que posibiliten este cambio sin aferrarnos al pasado.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El desarrollo económico basado en la construcción se ha demostrado ficticio

Entrevista publicada en diario de Navarra (Feb. 2013)

"El desarrollo económico basado en la construcción se ha demostrado ficticio"
Pamplona, 27/02/2013.- José Antonio Galdón Ruiz (Barcelona, 1975), presidente de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI), accedió al cargo cuando tenía 36 años, precocidad que también demostró cuando se convirtió en decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Murcia con sólo 30 años. Recientemente visitó la sede del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales en Pamplona para presentar un sistema de acreditación profesional que certifica la experiencia y la formación continua de los colegiados, una herramienta que también servirá para mejorar su empleabilidad en el extranjero.
-¿No es un derroche formar ingenieros en España y que se vayan a trabajar a Alemania?
Es cierto, parece que Alemania nos manda aquí a sus jubilados y se llevan para allí a nuestros jóvenes mejor formados. Pero partimos de la base de que para el correcto desarrollo de un ingeniero es preferible que trabaje en su profesión, aunque sea en otro país, a que se quede en España en el paro o empleado en otro puesto de trabajo que no esté relacionada con su formación.
-¿La acreditación es una especie de pasaporte para trabajar en el extranjero?
El sistema de acreditación profesional continuo se está implantando en todas las profesiones. Los colegios de ingenieros técnicos estamos más avanzados en este proceso que otros colectivos. No se trata de un pasaporte para salir al exterior, sino que es un sistema para certificar la experiencia y la formación continua de cada uno de los colegiados. Este sistema viene utilizándose en el mundo anglosajón desde hace muchos años e incluso se exige para trabajar en esos países.
-Luego también es una herramienta para ir a trabajar al extranjero.
Así es. Hemos firmado un acuerdo con el ZAV, el servicio federal de empleo alemán. Ellos creen en este sistema porque les estamos dando una garantía más de calidad a todos los ingenieros que van allí. Aparte, también les servimos como filtro. Con Austria también hemos firmado. En nuestra página web habrá unas 600 ofertas de empleo.
-¿Qué coste tiene?
Los colegiados no están obligados a apuntarse al Sistema de Acreditación Profesional DPC Ingenieros. Para los jóvenes es gratuito y los desempleados lo pueden obtener al 50% de su precio. La acreditación más cara, la de expertise, vale 150 euros y la más barata (junior) son 20 euros.
-¿No necesitamos ingenieros en España para desarrollar un tejido productivo exportador?
Nosotros somos los primeros que estamos defendiendo la reindustrialización de nuestro país, que apostamos para que vengan inversiones. Disponemos de unas infraestructuras magníficas y unos profesionales preparadísimos. Este es un país competitivo en cuanto a salarios. De hecho, ahora están reinvirtiendo en nuestro país muchísimas empresas automovilísticas.
-Si tenemos todo lo necesario, ¿dónde está el problema para despegar económicamente?
El problema más importante es la falta de inversiones. La inestabilidad económica del país no lo hace atractivo para las inversiones y los bancos no se animan a prestar dinero. Además, nuestra industria ha estado muy centrada en las necesidades interiores ligadas al sector de la construcción. Había regiones en las que el 50% del sector industrial se dedicaba a producir para la construcción. Y ahora que es imprescindible exportar para sobrevivir, ¿qué hacemos? Quizá nuestras empresas no han sabido abrirse a un mercado internacional porque no lo necesitaban.

Ahora nos damos cuenta que nuestras compañías tienen que salir y que hay unas oportunidades impresionantes ahí fuera. Creo firmemente en que somos competitivos y que podemos fabricar productos de calidad, pero actualmente se une la incertidumbre del crédito con la situación económica general. No obstante, soy optimista y estoy convencido que podremos darle la vuelta a la situación.
-¿Hemos aprendido algo del error de la burbuja inmobiliaria?
Todo el desarrollo económico que vivimos ligado a la construcción fue ficticio. Los índices de actividad industrial subían en aquella época de forma artificial. Desarrollar ese tipo de industria era mucho más fácil. Ponerse a fabricar puertas y ventanas era un camino muy sencillo porque ya sabías que tenías la producción vendida de antemano. Encima lo hacías sin necesidad de salir al exterior, que es mucho más complicado y nos asusta un poco.
-¿Cuánto tiempo va a costar crear un tejido industrial para dar trabajo a seis millones de parados?
La recuperación no va a ser inmediata, sino progresiva. La gente tiene que ser consciente de ello, pero, al mismo tiempo, hay que ser optimistas para que vuelva el consumo. En la medida en que la gente consuma más, esa demanda requiere producción e industria. Aunque en España hay que reconocer la importancia del turismo o la agricultura, lo cierto es que la industria había quedado abandonada por la pujanza del sector de la construcción, que desvió el rumbo económico del país y ahora hay que enderezarlo. Un sector industrial potente da estabilidad a una nación y eso es precisamente lo que necesitamos. De esta crisis vamos a aprender todos muchísimo.
-¿Podremos llegar al nivel de Alemania?
Costará, pero podemos lograrlo.
-Cambiando de tema, ¿qué opinión tiene el COGITI de la liberalización de los servicios profesionales?
Los arquitectos no están muy contentos. La futura ley de servicios profesionales tiende a eliminar determinadas barreras que no tenían sentido. Un ingeniero técnico industrial puede proyectar, por ejemplo, una nave industrial de 100.000 metros de superficie con tres plantas, dos sótanos y con tres puentes grúa y, luego, no puede hacer una nave de 50 metros cuadrados de uso agrícola. Las atribuciones profesionales se basaban en los usos y no en la complejidad técnica. En ese sentido, es un acierto que se eliminen barreras basadas en el uso y no en los principios técnicos.
-Pero si los ingenieros pueden hacer el trabajo de los arquitectos, ¿para qué enseñar esa disciplina en las universidades?
Un arquitecto siempre tendrá una formación más específica en edificación o en vivienda y un ingeniero también en edificación además de otros temas. Lo que no se puede pretender es hacer compartimentos estancos. Un arquitecto sabrá hacer otras cosas, no sólo edificios. Hoy en día lo que hay que hacer es competir y permitirle a la sociedad que elija el profesional que considere oportuno. Habrá ingenieros que quieran especializarse en edificación y competirán con un arquitecto, ¿por qué no? El mercado pedirá siempre lo mejor y eso no se puede conseguir si, independientemente de si eres bueno o malo en lo tuyo, tienes asegurada una parcela por el mero hecho de obtener una titulación.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

sábado, 1 de diciembre de 2012

Alemania, Suecia y Noruega demandan ingenieros industriales de España

Entrevista publicada en el Faro de Vigo (Dic. 2012)

El sistema de acreditación de ingenieros técnicos industriales le permitirá a los profesionales de esta provincia, de Galicia y del resto de España "dar el salto al exterior", al reflejarse en el currículum la experiencia adquirida a lo largo de toda la trayectoria laboral. El presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, José Antonio Galdón, revela que existe una importante demanda de este tipo de operarios en el exterior.

-¿Cuáles son los países más interesados?
- Alemania, Suecia, Noruega y Austria demandan ingenieros técnicos industriales de España. Alemania como polo industrial de la Unión Europea es la que está demandando mayor número de profesionales.

-¿Cuáles fueron los últimos avances?
-El tiempo nos ha ido dando la razón. En el mes de septiembre, la comisión europea instó a los miembros para que se reconocieran las competencias adquiridas de forma ajena a la universidad, basadas en la experiencia profesional y en la formación, y este martes llegaron a un acuerdo todos los ministros de Educación de la Unión Europea para poner en marcha un sistema homogéneo de reconocimiento de esas competencias. Eso facilitará mucho la movilidad, la competitividad y las ofertas laborales. Afectará en gran medida a nuestro país, que somos los que tenemos el récord de desempleo.

-¿Cuántos ingenieros técnicos industriales hay en España?
-Ahora mismo estamos colegiados cerca de 96.000. En estos momentos, en la página web del colegio tenemos quinientas ofertas de empleo. La mayoría son fuera de nuestras fronteras. Lo más deseable sería que esa demanda procediera de nuestro país, para que no perdiéramos ese capital humano, pero mantenemos la esperanza de que se pueda hacer un plan de retorno, con el fin de recuperarlos cuando empiece a tirar de nuevo la economía.

-La crisis no se está cebando, precisamente, con los ingenieros técnicos industriales.
-Debido a la versatilidad que tenemos, nos estamos adaptando bastante bien. Tenemos una cifra de paro que oscila entre el 13 y el 15%, dependiendo de la comunidad autónoma. Por lo tanto, la tasa es inferior a la de los demás sectores.

-¿España recuperará su empuje?
-España puede volver a ser la octava potencia económica del mundo. De esta crisis hay que tomar nota para no repetir errores. Si la contemplamos como una oportunidad saldremos reforzados.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Las inversiones y el capital humano volverán al país

Entrevista publicada en Diario de Avisos (Nov. 2012)

José Antonio Galdón Ruiz, presidente del Consejo General de Ingeniería Técnica Industrial, visitó recientemente la sede colegial de Santa Cruz de Tenerife, con el objetivo de dar a conocer el nuevo Sistema de Acreditación DPC de Ingeniería, dentro de las Jornadas de Difusión de la Ingeniería Técnica Industrial. En este marco, Galdón Ruiz explicó algunos aspectos relacionados con la situación de la profesión dentro del entorno socioeconómico actual y otros vinculados a la adaptación de la profesión de ingeniero técnico industrial a la nueva normativa impuesta por el plan de Bolonia.

-¿Cómo está afectando la crisis a esta profesión?

"Nosotros hemos pasado de un paro meramente testimonial, de mejora de empleo, en torno al 2,5%, a la media que tenemos ahora, del 13%. Lo que sucede es que en nuestro país no se está generando empleo para los ingenieros y resulta que estamos muy solicitados en el exterior. Pienso que es mejor que cualquier ingeniero trabaje fuera como ingeniero antes que en España realizando labores que no son la suyas propias. Nosotros estamos totalmente convencidos de que el sector industrial de un país es el indicativo y la base del crecimiento económico. Ahora mismo es demostrable que los países que están más industrializados son los que están superando mejor la crisis".

-¿Cuál es la situación en España?

"Estoy convencido de que España tiene unas magníficas infraestructuras, unos magníficos profesionales..., pero seis millones de parados, el 50% gente joven. España es un país muy competitivo, en el que se trabaja muchas más horas que en el resto de Europa y en el que se cobran los sueldos más bajos de muchos países europeos. Con esta situación, me pregunto por qué no somos capaces de atraer polos industriales y de innovación, o bien que desde aquí los propios ingenieros puedan trabajar para industrias de otros países. En este aspecto, estamos reivindicando que, en la medida de las posibilidades, se sientan las bases y el clima adecuado para favorecer esa inversión. Sabemos que ahora mismo la situación económica parece que no invita mucho a que se invierta en este país, aunque estamos convencidos de que eso cambiará y de que volverán las inversiones a España para que realmente podamos recuperar todo ese capital humano que se nos ha ido".

-¿Cómo están considerados los ingenieros fuera del territorio español?

"Magníficamente, y me atrevería a decir que mejor que aquí. En nuestra página web tenemos cerca de 500 ofertas de empleo de las que casi 400 son para el extranjero. Tenemos el déficit de que nuestro sistema educativo carece de enseñanza de idiomas y esto es algo que llevamos arrastrando muchísimo tiempo. Entendemos que no es la universidad el sitio donde se deben aprender los idiomas, sino que se tienen que aprender muchísimo antes, en la educación primaria y secundaria. Cuando uno acude a estudios universitarios, tiene que estar preparado para estudiar en cualquier otro idioma".

-¿Cuáles son los campos con más futuro para los técnicos industriales?

"Si hablamos del futuro más inmediato, el sector energético, de generación de energías renovables y de certificación energética, aunque realmente me gustaría que fuera en el campo industrial, que es realmente el nuestro. Actualmente estamos trabajando sobre todo en el modelo de emprendedores. Hemos creado un premio a través de la Fundación Técnica Industrial en el que premiamos no la idea emprendedora sino su puesta en marcha. Desde todos los colegios también intentamos favorecer ideas emprendedoras para que los compañeros sean autogeneradores de empleo, no solo el suyo, sino del resto de profesionales".

-¿En qué consiste el Sistema de Acreditación DPC para Ingenieros Técnicos Industriales que da a conocer por las sedes colegiales?

"Se trata de reconocer la experiencia y la formación continua, en este caso de los ingenieros técnicos industriales. De este modo, estamos cumpliendo con las premisas que vienen de las directivas europeas basadas en el reconocimiento de competencias adquiridas a lo largo de la vida y fuera de la formación formal que se recibe en la universidad. De hecho, es la propia Comisión Europea la que impulsa esta serie de medidas. Con el desarrollo profesional continuo se trata de influir en tres factores fundamentales: facilitar la movilidad, la competitividad y la empleabilidad".

-¿Cuándo entró en vigor este sistema de acreditación y qué aceptación tiene?

"El sistema lleva implantándose desde mayo de este año y se va estableciendo paulatinamente en todos los colegios conforme estos van desarrollando sus mesas de acreditación. Su acogida está siendo magnífica, puesto que, además de los numerosos compañeros interesados en él, son muchas otras las profesiones que están realizando sistemas similares. Además, nuestros profesionales están viendo que, gracias a la acreditación DPC, en este momento contamos con más de 500 ofertas de empleo específicas debido a que una de las virtudes de este sistema es que otorga un currículo certificado, veraz, que es muy útil para los empleadores y que facilita muchísimo la empleabilidad de nuestros compañeros".

-¿Qué valoración le merece el curso de adaptación al grado que han de realizar los profesionales?

"Ojalá existiesen criterios definidos y uniformes en todo el país sobre este asunto. Cada universidad está adoptando una serie de criterios que no coinciden en todos los centros universitarios. De hecho, el mismo curso de adaptación que un ingeniero tiene que cursar para ser graduado va desde 106 hasta 28 créditos, según las distintas comunidades e incluso según distintas universidades dentro de la misma región. Lo que hemos notado es que el legislador ha dejado un vacío a través del Decreto 861/2010, en el que se indica que las universidades podrán reconocer la experiencia profesional. Al decir podrán, cada universidad realmente hace lo que quiere".

-¿Qué les diría a los colegiados?

"Me gustaría mandar un mensaje de optimismo porque estoy seguro de que vamos a salir de esta situación económica en la que nos encontramos".

martes, 9 de octubre de 2012

La Acreditación DPC es un título profesional donde se reconocen las competencias y se facilita la empleabilidad


Entrevista publicada en el Diario de Jaén (Oct. 2012)

Oriundo de Jaén, en concreto de Santisteban del Puerto, el actual presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial, José Antonio Galdón Ruiz, fue con sólo 30 años, el decano más joven del país, responsable del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de la Región de Murcia. Desde el año pasado representa a este colectivo profesional en España, con más de 94.000 colegiados, repartidos entre los 50 colegios que existen en todo el territorio nacional.
Galdón Ruiz ha visitado Jaén y el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Jaén de la mano de su decano, Miguel Ángel Puebla, para informar a los compañeros de todas las novedades que se están implantando desde el Consejo General y en beneficio del desarrollo de la profesión.
-Son tiempos de cambio y de adaptación de las profesiones al medio, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los ingenieros técnicos industriales?
Efectivamente, todo está cambiando, los tiempos son difíciles y necesitamos reinventarnos y ofrecer nuevos servicios a la sociedad y, como no, desde el Consejo General, a los colegiados. Igualmente, tenemos que ceñirnos a las nuevas tendencias y nuevas normativas que nos van llegando desde la Comunidad Económica Europea y desde otros países. Algunos de los retos más importantes son, entre otros, la promulgación de la Ley de Servicios Profesionales que en definitiva dará un giro en cuanto al acercamiento de las profesiones al resto del ámbito europeo y que facilita la movilidad, la competitividad y la empleabilidad.
-¿Cómo afecta la actual crisis a la profesión y cómo se afronta desde el colectivo?
El desempleo afecta alrededor del 10 ó 12 por ciento de nuestros ingenieros. Jóvenes muy bien formados que se ven obligados a emigrar a otros países para desarrollar su labor, lo que genera una tristeza enorme, que después del esfuerzo y la inversión en formar a estos ingenieros tengan que trasladarse para desarrollar su potencial fuera.
-¿Cuáles son los campos con más futuro para los ingenieros técnicos industriales?
Ahora mismo, sobre todo, el campo energético, no sólo la eficiencia energética sino las diferentes fuentes de producción, certificación energética en edificios, vehículos eléctricos... son los ámbitos con mayor futuro inmediato.
-Tanto el Consejo General como el Colegio de Jaén y el resto de colegios del país están trabajando en la implantación del Sistema de Acreditación DPC, ¿en qué consiste?
Este uno de los asuntos en los que estamos centrando todos nuestros esfuerzos. Se trata de un modelo basado en el desarrollo profesional continuo y basado en tres principios fundamentales: empleabilidad, movilidad y competitividad de los ingenieros.
-¿Cómo se materializa este Sistema?
La estructura profesional en todos los países habla de reconocer las competencias adquiridas a lo largo de la vida laboral. A través de una plataforma con soporte web, y diferentes acreditaciones, se va reconociendo y recogiendo la cualificación adquirida a lo largo de la vida profesional, no sólo el aspecto formativo, la Universidad, los cursos, sino la trayectoria en el ámbito laboral.
-Una especie de currículum vitae avalado por el Consejo General...
Se trata de que cada ingeniero vaya haciendo su desarrollo profesional a lo largo de la vida y de que, de alguna manera, se le vayan reconociendo esas competencias conforme va trabajando y formándose, ese es el objetivo final. Titulación y vida profesional, desarrollo continuo de formación: jornadas, cursos... Estamos hablando con la Acreditación de DPC de un título profesional en el que se reconozcan las competencias. En la actualidad, esto necesita una norma regulatoria que, de alguna manera, lo ampare. Otros países lo están haciendo y España va retrasada, pero tenemos hasta 2015 para adaptar esta fórmula.
-¿Está ya en funcionamiento?
Sí. Lo presentamos en mayo en la Real Academia de la Ingeniería en Madrid y contamos con unas trescientas ofertas de empleo en la página de acreditación. Desde el Consejo ya hemos firmado acuerdos con empresas punteras del sector para que la plataforma tenga contenido y podamos desde ya poner en contacto a las empresas que ofertan empleo con los perfiles profesionales que más le interesen y se amolden a la oferta en cuestión. Cada ingeniero cuenta con su propio sello profesional y eso ayuda a acortar el tiempo y mejorar que la oferta y la demanda se amolde lo máximo posible. El empresario tarda menos en encontrar lo que busca y en ingeniero menos tiempo de adaptación a la empresa.