En este blog podrás encontrar diversos artículos, entrevistas y otra información de interés que he ido publicando en relación a la Ingeniería y todo lo que ello conlleva, en mi condición de Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados en Ingeniería de la rama industrial e Ingenieros Técnicos Industriales de España (COGITI).
lunes, 19 de marzo de 2018
domingo, 4 de febrero de 2018
El perro del hortelano
Editorial Revista Técnica Industrial Dic. 2017
Cuenta un antiguo relato la historia de un hortelano que tenía un perro que ni se comía las verduras de su huerto ni dejaba que nadie se las comiese, y este hecho en sí, que recuperó y popularizó Lope de Vega, es algo que ha quedado arraigado en nuestra cultura no solo como concepto, sino como una forma de actuar propia del egoísmo del ser humano. Por ello, el sabio refranero español recoge otras expresiones similares que reflejan este paradigma social, como el de "agua que no has de beber déjala correr" y otras muchas que definen nuestra forma de ser.
¿Y por qué salgo ahora con estas expresiones? Pues precisamente porque desde nuestra profesión estamos viviéndolas por parte de otros representantes de profesiones que ni evolucionan ni quieren que los demás evolucionen, y como "no hay mal que por bien no venga", este hecho en sí está significando un enorme estímulo para continuar nuestra línea de progreso en pro de la competitividad profesional.
En este caso en concreto, contamos además con la complicidad de una sociedad que no quiere permanecer estática, que ha abierto sus miras al exterior y que busca nuevas fórmulas de mejora continua, por lo que por más que se empeñen algunos "no se le pueden poner puertas al campo".
Estamos en el siglo XXI, en la Unión Europea, en un mundo globalizado, y hay quien se empeña en continuar en el concepto del siglo XIX y etapas posteriores que no nombraré, con el fin de mantener su hegemonía e idiosincrasia, pero no por méritos propios, sino tratando de avasallar a otros.
Pues bien, nosotros a lo nuestro, "despacito y con buena letra" y sin entrar en provocaciones que nos desvíen del camino que tenemos marcado, porque llevamos muchísimos años ganándonos el respeto y admiración de la sociedad con nuestro trabajo y profesionalidad, y ese es nuestro mejor aval para conseguir nuestros objetivos.
Uno de nuestros principales baluartes es el desarrollo profesional continuo (DPC) y el modelo casi unánime seguido por todos los países del reconocimiento de competencias a partir de la experiencia y la formación continua, además de las propias adquiridas por las diferentes titulaciones académicas.
La carrera profesional no es estática y, por tanto, las profesiones tampoco han de serlo, y eso ya lo tiene en cuenta el Gobierno de España, que en el informe sobre el Plan Nacional de Acción que para determinadas profesiones ha remitido a la Comisión Europea hace especial hincapié en la acreditación del desarrollo profesional continuo como base para el reconocimiento de las profesiones, facilitar la movilidad y ayudar a los clientes, tanto privados como públicos, a obtener información sobre el perfil profesional y la actualización de los estándares.
Y para ello pide el compromiso de las organizaciones profesionales como garantes de la calidad, seguridad y confianza al contratar un servicio profesional, para poner en marcha estos sistemas de certificación del DPC de forma coordinada por parte de Unión Profesional, en la que participamos casi todas las corporaciones profesionales colegiadas.
En un mundo tan competitivo, se valora muchísimo la experiencia y la formación de cada uno de nosotros, que es lo que en parte nos diferencia del resto y, por tanto, es necesario que dichos aspectos se visualicen y se conozcan por parte de nuestros clientes y la sociedad en general, porque no todos los que tenemos el mismo título académico somos iguales. Cada uno de forma individualizada progresa en unos determinados campos y lo hace de diferente forma, y eso es lo que nos hace diferentes y nos permite ser competitivos. Pero todo ello debería servir, además, para que nuestras atribuciones profesionales pudieran ir aumentando en función de nuestras competencias adquiridas a lo largo de la vida y no permanezcan estáticas como ocurre en la actualidad, así que este es uno más de los retos que hay que conseguir.
Nosotros, ya en 2013, pusimos en marcha nuestro sistema de Acreditación DPC y llevamos bastante camino andado, estamos en sintonía con otros países europeos y somos un referente en este campo respecto a otras profesiones, pero nos queda mucho por hacer y por mejorar, y no cabe duda de que esta y otras tantas actuaciones que estamos llevando a cabo forman parte de la evolución que tenemos que liderar en nuestra sociedad, le pese a quien le pese.
domingo, 21 de enero de 2018
miércoles, 30 de agosto de 2017
Nuestra Profesión no tiene límites
Editorial revista Técnica Industrial nº316-Abril 2017. Nuestra profesión no tiene límites
Por más que algunos se empeñen en tratar de limitar nuestra capacidad de actuación según criterios y normas de hace dos siglos, la realidad muestra que los límites no existen en nuestra profesión y que cada uno de nosotros será capaz de hacer todo aquello que se proponga.
Es cierto que la titulosis que existe en nuestro país puede obstaculizarnos en determinados aspectos de la función pública o, por lo menos, así ocurre con los titulados en ingeniería técnica industrial, pero también lo es que ya se ha dado el sal-to definitivo con los actuales titulados de grado en ingeniería de la rama industrial, que, sin embargo, sí que pueden optar a los máximos niveles de la Administración. No en vano, desde las propias Administraciones que no hacen nada más que dar lecciones de una “competitividad” que no aplican, se siguen poniendo barreras al desarrollo de los profesionales, algo que, por suerte para nuestro desarrollo y economía, no ocurre en el ámbito privado.Resulta que en esta revista podremos ver que hay titulados en ingeniería técnica industrial que están dirigiendo con gran acierto grandes empresas y filiales de multinacionales en nuestro país y que, sin embargo, no podrían ocupar un puesto de director general en un ministerio, algo que para algunos hasta significará un alivio, pero que no deja de ser una restricción propia de países en desarrollo. Sin embargo, este clasismo de las titulaciones, por desgracia para todos, también se está llevando a cabo en algunas de las empresas públicas que como ocurre con la Administración, también pagamos to-dos los españoles con nuestros impuestos.
| “OS ANIMO A TRANSFORMARNOS EN INGENIEROS 4.0, LO QUE, ADEMÁS DE ELIMINAR LOS COMPLEJOS Y LAS BARRERAS, NOS PERMITIRÁ AFRONTAR CON SEGURIDAD TODOS NUESTROS DESAFÍOS PROFESIONALES” |
Cuando se quiere acotar la selección del mejor candidato entre solo unos pocos, se corre el riesgo de dejar fuera del proceso a profesionales mucho más cualificados y que, por tanto, generarían mucho más valor donde ejerzan su actividad, ya sea en el ámbito privado o público, y esto es algo que a algunos todavía les cuesta entender.
No obstante, si hay algo que me define es que siempre miro las situaciones con optimismo y, por supuesto, me gusta trasladar a todo aquel con el que interacciono, y por ello desde aquí os digo que esta situación está cambiando y va a cambiar, y que debemos hacerlo entre todos. Nuestro mejor argumento va a seguir siendo el trabajo que todos y cada uno de nosotros realizamos día a día, demostrando no solo nuestra capacidad y excelencia profesional, sino nuestro compromiso diario por el desarrollo de nuestra sociedad.
¿Alguien de este país concibe la industria sin la participación de los ingenieros de la rama industrial? ¿Alguien piensa que somos prescindibles? ¿Alguien pone en duda nuestra valía profesional? No, ni lo piensa nadie, ni nadie va a conseguir que lo piensen. Y es a partir de aquí donde tenemos que marcarnos nuestras metas y objetivos profesionales y realizar todo lo que esté en nuestras manos para poder conseguirlos, que si bien no será fácil, también os digo que no es imposible.
Y esto último lo puedo afirmar de forma rotunda simplemente basándome en hechos reales y tangibles que todos vosotros vais a poder contrastar en el interior de esta revista, en la que comprobareis no solo que no tenemos cotas, sino que somos un referente profesional tanto en nuestro país como en el resto del mundo.
Y está muy claro que ni todas las personas ni todos los ingenieros somos iguales. Por eso, cada uno de nosotros deberá destacar del resto potenciando sus cualidades y los conocimientos adquiridos para competir de forma sana con el resto de profesionales, lo que significará precisamente el éxito de una sociedad moderna y desarrollada.
Tenemos ante nosotros el reto de protagonizar nuevamente lo que algunos llaman la cuarta revolución industrial, la de la industria conectada o 4.0, y no cabe duda alguna de que nuestro papel es y va a ser fundamental para llevarla a cabo, así que solo nos hace falta creer en nuestras posibilidades, que son infinitas, y tener la oportunidad de aplicarlas, que es para lo que tenemos que trabajar. Por tanto, y aprovechando el cambio de modelo productivo de la industria 4.0, os animo a transformarnos en ingenieros 4.0, lo que, además de eliminar los complejos y barreras, nos permitirá afrontar con seguridad todos nuestros desafíos profesionales sin temor a la competitividad en la que somos expertos.
José Antonio Galdón Ruiz
Presidente del Consejo General de Graduados en Ingeniería rama industrial e Ingenieros Técnicos Industriales de España
Etiquetas:
Atribuciones profesionales,
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