miércoles, 10 de junio de 2015

Una pyme industrial, un ingeniero

Artículo publicado en la Revista Técnica Industrial (Junio 2015)

La gran industria española es actualmente muy competitiva y, como muestra, solo hay que fijarse en sectores tan importantes como son el de la automoción o el petroquímico, entre otros. En este logro, no cabe duda, han influido de manera decisiva las importantes reformas realizadas por el Gobierno. Sin embargo, según los datos del Ministerio de Industria, de las 205.682 empresas industriales españolas, el 99,6% son pymes. De estas pymes industriales, el 37,6% son microempresas sin asalariados; el 48% son microempresas con 1-9 empleados; el 11,8% pequeñas empresas, con 10-49 empleados, y el 2,2 %, medianas con 50-249 trabajadores. Solo el 0,4% de las empresas industriales tienen más de 250 empleados.
Pues bien, las micro y pequeñas empresas de 1 a 49 empleados tienen un problema fundamental para su crecimiento. Este problema no es otro que la falta de competitividad, derivada del difícil acceso a la innovación y desarrollo de producto, la organización, la planificación, la producción, etc. En estos ámbitos resulta primordial la función de los ingenieros, que son los que pueden trasladar de forma directa el potencial que necesitan las empresas para desarrollarse, crecer e innovar. Y es aquí donde pedimos que se adopten las medidas necesarias para facilitar la contratación de ingenieros en las pequeñas industrias españolas.
Además de conseguir un aumento de la competitividad de las pymes industriales, nos alegraremos todos de que nuestros ingenieros no tengan que salir a otros países en búsqueda de oportunidades laborales, y que cuando lo hagan sea por pro-pia voluntad y en función de los objetivos que cada cual se fije libremente. Las empresas españolas necesitan ingenieros y los ingenieros necesitan una oportunidad.
La ingeniería técnica industrial española ha pasado de ser la cuarta profesión mas demandada a ser la segunda en la actualidad. Y este es sin duda un claro indicativo de la evolución positiva de nuestra economía. Pero, aun así, sigue sin ser suficiente para satisfacer las demandas laborales de nuestros ingenieros. Entre otras acciones, el Cogiti ha desarrollado un plan de movilidad internacional, pero no para facilitarles que se vayan sin más, pues esto no sería muy acertado, sino que hemos desarrollado en paralelo un plan de retorno, consistente en mantener a los ingenieros totalmente informados de las nuevas oportunidades que vayan surgiendo en nuestro país. Por ello, nos toca trabajar para que estas oportunidades de retorno sean cada vez más y mejores, y faciliten el regreso de nuestro capital humano.
En este contexto, uno de los puntos fuertes en los que estamos trabajando es precisamente el de que los ingenieros se generen sus propias oportunidades, a través del emprendimiento y la puesta en marcha de iniciativas innovadoras. Y para ello se hace muy necesario el trasladarles ese sentido de la responsabilidad que han de tener para con la sociedad.
Me entristecen sobremanera las escalofriantes cifras de paro juvenil. Pero si hay algo que me duele aún más es el comprobar el alto grado de resignación que muchas veces cunde entre los egresados a la espera de que la situación cambie. Y es ahí donde tenemos que poner todo nuestro ímpetu, para trasladarles la confianza que necesitan y que puedan ser ellos mismos quienes asuman el papel de la transformación y el crecimiento. Y, dicho sea con todos mis respetos, pierdan ese miedo al doctorado.
Digo doctorado y lo hago a propósito. Y así se lo traslado a los jóvenes ingenieros que visito en las universidades españolas. Y es que hay varias formas de doctorarse: una de ellas es a través de la Universidad, pero otra no menos importante es el resultado de la experiencia vivida tras un reto empresarial o profesional, sea cual sea el resultado del mismo, pero que nos acompañará durante toda nuestra vida.

Pero centrándonos en el ámbito universitario, España ha realizado la integración académica en el Espacio Europeo de Educación Superior, algo que sin duda facilita la movilidad en el ámbito mundial, pero que contrasta con el modelo que subsiste en España desde el siglo XIX en algunas profesiones. No es entendible que dos siglos después, y en el concepto de globalización en el que estamos inmersos, sigan existiendo dos niveles profesionales, algo que, por otra parte, resulta casi inédito en el ámbito mundial; como tampoco lo es la enorme segmentación profesional, basada única y exclusivamente en el concepto de uso y no en la capacitación técnica o competencia profesional.
Pensamos que ha llegado el momento de dar ese salto de modernidad que elimine esas barreras que nos hacen ser me-nos competitivos que el resto de ingenieros a nivel europeo y mundial. Y que, sin menoscabar ni uno solo de los derechos adquiridos por los actuales profesionales, podamos confluir hacia los modelos mayoritariamente implantados de habilitación profesional por los colegios profesionales. Aquí, claro está, tendrá especial protagonismo el desarrollo profesional continuo (experiencia y formación) a lo largo de la vida, lo que a su vez resulta ser un objetivo básico en la política europea para conseguir mejorar la empleabilidad, la movilidad y la competitividad. Algo de lo que precisamente en España estamos muy necesitados.

domingo, 19 de abril de 2015

Cada pyme industrial de España necesita un ingeniero para ser más competitiva

Entrevista publicada en la Nueva España (Abril 2015)

"Cada pyme industrial de España necesita un ingeniero para ser más competitiva".
"Apostamos por la autorregulación y las profesiones basadas en el aprendizaje permanente, sin intervención del Estado".


El murciano José Antonio Galdón dirige desde hace cuatro años el rumbo de la ingeniería técnica industrial en España. El pasado enero fue reelegido como presidente del Consejo General de Colegios de Ingenieros Técnicos Industriales de España (COGITI), institución que representa a los 50 instituciones profesionales y a los casi 90.000 Ingenieros Técnicos Industriales y Graduados en Ingeniería de la Rama Industrial de España. Esta semana estuvo en Gijón para abordar con estudiantes y profesionales los nuevos horizontes de la profesión.

-Nueva etapa al frente del Consejo. ¿Qué retos platean?
-Lo que pedimos, y así se lo hicimos saber durante la toma de posesión al Ministro de Industria, es que al menos tengamos un ingeniero por cada pyme (pequeña y mediana empresa) industrial en España. Un 99,6% de las firmas industriales de nuestro país son pymes de hasta 250 empleados y un 48% de ellas están entre uno y 10 trabajadores. El problema de estas empresas para su competitividad es que son muy pequeñas y no tienen acceso a la innovación y al desarrollo de productos. Lo que defendemos es que todo eso que les falta lo aporte un ingeniero, para facilitar el empleo de los nuevos titulados y para que no tengan que salir fuera, posibilitando a las empresas de aquí que puedan crecer.

-¿A cuántos ingenieros pretenden colocar en las pymes?
-La idea es alcanzar el objetivo de recuperación del 20% del PIB industrial para 2020 en la Unión Europea. Para eso necesitamos ayuda de la Administración para que esas pequeñas y medianas empresas puedan incorporar ingenieros. Si tenemos unas 293.000 empresas industriales, de las que el 48% son pymes estaríamos hablando de unas 150.000. Esas serían las susceptibles de incorporar ingenieros porque las grandes ya los tienen.

-Han subido del cuarto al segundo puesto de profesiones más demandadas de España.
-Un país que necesita ingenieros es un país que está creciendo. Estamos muycontentos pero no totalmente satisfechos. Hace falta generar más empleo y alcanzar ese objetivo del 20%. Los ingenieros técnicos industriales son profesionales altamente demandados a quienes, además de las empresas españolas, los contratan otras de fuera o las propias firmas españolas cuando realizan su implantación en el extranjero, por ejemplo, en energías renovables, un sector que aquí está muerto porque lo dinamitaron. Países que son referencia en el sector industrial como Alemania siguen demandando ingenieros.

-¿Por qué insisten sobre la acreditación profesionales?
-En España nunca se ha tenido en cuenta la formación que realizas más allá del título académico, solo se valora cuando sales fuera el hecho de tener un buen currículo para seguir prosperando profesionalmente. En España tenemos la enfermedad de la "titulitis" pero la experiencia y la formación continua son importantes.

-El gobierno acaba de dejar en suspenso la aprobación de la ley de servicios profesionales.
-Es la crónica de una muerte anunciada. Se hizo a contrapié, sin escuchar al sector. La liberalización de la ingeniería para ser más competitivos en Europa y en el ámbito mundial es positiva pero no estaba bien conseguida. Faltaban los servicios, solo se analizó la ley colegial. Con buen criterio político la han aparcado para no enfrentarse al sector con unas elecciones a la vista. Aunque en algún momento se pueda criticar la falta de decisión en eliminar las barreras en ingeniería, insistimos en que nos dejen autorregularnos y que se hagan profesiones basadas en el aprendizaje permanente. El mundo profesional ha demostrado el papel esencial de los colegios profesionales y el Estado no puede intervenir en nuestras funciones.

-¿Qué opina de la actual dualidad que existe en la ingeniería? ¿Por qué continúa?
-Es necesario eliminar barreras absurdas. Eso son corporativismos profesionales. Los cotos cerrados están creados para gente cómoda que no quiere prosperar. En determinados sectores sigue habiendo monopolio pero lo que genera una competitividad sana es que diferentes profesionales compitan con las mismas reglas de juego.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Discurso Toma de Posesión 11 de Marzo 2015

Aquí os dejo el video con mi discurso y el del Ministro de Industria, Energía y Turismo D. Jose Manuel Soria, en el acto de toma de posesión de la Junta Ejecutiva del COGITI.

lunes, 16 de febrero de 2015

Para que las empresas puedan innovar hacen falta ingenieros que les den esa capacidad


Entrevista publicada en La Región (Feb. 2015)

José Antonio Galdón Ruiz es el presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial y acaba de estar en Ourense participando en el Congreso Internacional de Ingeniería  de Seguridad Contraincendios. Galdón es un firme defensor de la profesión a la que representa y a la que considera vital en un proceso de reactivación industrial tras la crisis. Los ingenieros pasaron de ser la  cuarta profesión más demandada por las empresas a ser la segunda y con un paro que no llega al 10%.
¿Cuál es el momento actual de la profesión de ingeniero técnico industrial?
Estamos en un nuevo impulso después de haber vivido unos años malos y después de haber vivido un esfuerzo de readaptación con muchos compañeros nuestros trabajando en el sector de la construcción. Hemos sufrido esa crisis al igual que todos los profesionales de ese sector, aunque en nuestro ámbito profesional, al tener otras salidas profesionales, nos hemos ido readaptando hacia otros sectores. Nuestro paro es del 8 o 9 %, muy lejos del general. Incluso dentro del paro juvenil somos una excepción ya que los jóvenes ingenieros tienen poco paro, aunque las posibilidades de trabajo no todas están en España.
Pese al contexto de crisis, parece que los ingenieros han sido de las profesiones que mejor ha sorteado esa situación.
No cabe duda, porque nos hemos sabido adaptar a la nueva situación. En estos momentos la sociedad necesita cuantos más ingenieros, mejor. Hemos pasado de ser la cuarta profesión más demandada a ser la segunda y para mí ese es un indicador de que algo comienza a cambiar en España y que algo empieza a funcionar. ¿Por qué? Porque se están reactivando sectores muy importantes para la economía como es la industria. De todas las ofertas de trabajo que hay para ingenieros, el 70% son para las industrias y es uno de nuestros retos conseguir que se reactive ese sector porque hemos perdido desde el año 75 en el que teníamos un 40% de peso del tejido industrial dentro del PIB a tener en la actualidad casi un 14%. Estamos hablando de que en Europa se ha marcado una estrategia de conseguir el 20% de peso industrial de cada país y eso significa que tenemos que aumentar nuestro producto interior bruto industrial un 50%. Creo que estamos en el buen camino porque la industria española es competitiva. Por ejemplo, la industria automovilística española es de las más competitivas a nivel mundial, de ahí que estemos muy bien posicionados. En España tenemos todos los ingredientes para ser una potencia mundial porque tenemos infraestructuras magníficas, tenemos magníficos profesionales, se ha posibilitado que las medidas de empleo nos lleven por el camino de la competitividad y ahora lo que hay que hacer es facilitar la innovación y que los ingenieros monten también sus propias empresas, tengan capacidad de emprender.
Pero el que esté como segunda profesión más demandada obedecerá a algo más que a la adaptación del profesional. Por ejemplo, ¿a los cambios en los procesos industriales?
Obedece más a esto último. Nos hemos adaptado, pero las empresas están necesitando un plus de innovación, de competitividad, de internacionalización, de calidad. Para todos esos procesos se necesita un ingeniero, lo que ocurre es que en España hay industrias muy pequeñas, la mayoría de menos de diez trabajadores y así es muy difícil que sean competitivas, pero ese tejido industrial es importante y lo que sí es cierto es que para que se introduzca esa capacidad de innovar en las empresas y aumentar la producción, hacen falta ingenieros. Haremos una campaña para decir algo así como “pon un ingeniero en tu empresa”, para meter en esa industria esa capacidad de innovación, de calidad, internacionalización, etc.
¿Por qué la España industrial es una España de pequeñas empresas?
Es algo tradicional, que procede de industrias familiares en muchas ocasiones. También es cierto que eso hace que muchas empresas no sean competitivas y se pierden por el camino, aunque vuelvan a comenzar de nuevo. Y como no se puede volver a comenzar con una gran empresa, siempre hay ciclos que hay que cumplir. Creo que toda aquella empresa que queda estancada porque no introduce innovación se acaba estancando y no logra crecer.
¿Palpan los ingenieros la recuperación de la que se habla?
A nivel general creo que sí la hay porque si se piden más ingenieros es síntoma de que empieza esto a moverse y que esta es la senda. Influye mucho también el creérselo. Es más la ilusión que genera la sensación de que hay más trabajo y eso afecta también a nuestra perspectiva. Si nosotros salimos y vemos el sol, decimos que hace buen día. Pues en la economía pasa algo parecido porque no es lo mismo ver el telediario diciendo que la prima de riesgo está en 600 puntos que ver que está a cien, que aumenta el consumo, etcétera. Creo que tenemos todos los ingredientes para empezar a crecer.
¿Pero llega todo eso a la economía de mostrador?
Eso ya es un poco más discutible. Lo que sí es cierto es que cada persona que abandona el paro eso ya es una alegría, pero sigue habiendo casi cinco millones de personas que no tienen esa posibilidad y que no encuentran trabajo aunque quisieran. Para que se note en la economía familiar habrán de pasar más cosas.
Los ingenieros españoles son demandados en otros países. Eso es bueno, por su cualificación, pero malo porque aquí no hay oportunidades.
En España ahora mismo no hay todas las oportunidades profesionales que necesitamos. Estamos en el contexto de la Unión Europea con mercado único también en lo laboral, por lo tanto no se tiene que ver como una huida o salida de los profesionales. Yo le recomiendo a cualquier ingeniero joven que si no tiene trabajo aquí, antes de hacer otro trabajo que no es el suyo, que salga fuera porque hay muchas oportunidades, además de aprender un idioma, de crecer profesionalmente, de ver otra cultura, también vas a países donde puedes aprender muchísimo. Nosotros tenemos un plan de movilidad internacional y todos aquellos que se inscriben en el plan le ofrecemos un plan de retorno, que consiste en mantenerles informados en todas aquellas posibilidades que vayan surgiendo en España. Es cierto que como en España no se vive en ningún sitio y las veces que hemos salido hemos escuchado a nuestros colegas que están en otros países nos dicen que no quieren echar raíces allí.
Las ingenierías son propicias para el trabajo autónomo y para el emprendimiento. ¿Lo detecta en el colectivo?.
Cuesta un poco pero sí que hay emprendimiento. No es fácil porque hay que hacer muchos intentos antes de acertar. Nosotros estamos impulsando el emprendimiento desde los colegios y desde el consejo general con premios al emprendimiento a través de la Fundación Técnica Industrial. Necesitamos  trabajar mucho las patentes, que estamos a la cola en España.
¿Qué opina de la polémica sobre los grados universitarios y los másteres, con la famosa fórmula tres más dos?
El problema fundamental es que debería haber una política de Estado en educación que dé estabilidad si queremos llegar a los indicadores de los países que son punteros en educación. No podemos actuar con estos vaivenes, que si ahora hay un real decreto que son los grados de cuatro y sin haber terminado y sin haber comprobado si esos grados de cuatro años funcionan o no ya digan que se van a pasar a tres, que cada partido utilice un argumento diferente... Todo eso es confuso. En España el bachillerato acaba con 18 años y en la mayoría de países, con 19 y por eso tienen grados de tres años, de ahí que salgan con titulación universitaria con 22 años. No se pueden hacer las reformas de forma aislada, debería ser integral y a través de un pacto de Estado para dar estabilidad. Todo este tipo de vaivenes no benefician a nadie porque se genera confusión a todos los niveles.

viernes, 19 de diciembre de 2014

El Gobierno debe saber que liberalización no es libertinaje


Entrevista publicada en CincoDias (Dic. 2014)

"Hemos pasado de ser la cuarta profesión más demandada de todo el mercado laboral a ser la segunda en 2013, y representamos ya el 3,5% de la oferta de empleo para titulados universitarios”. El presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial (Cogiti), José Antonio Galdón, empieza con este balance una larga conversación sobre los retos que la actuación del Gobierno y la evolución del mercado del trabajo europeo traen para el colectivo que representa, del que forman parte 92.000 profesionales.
Pregunta. ¿Cómo evaluaría la Ley de Servicios Profesionales, si se quedara tal y como está en el anteproyecto?
Respuesta. Al principio era optimista, porque en la memoria de análisis de impacto normativo se intentaban superar barreras anticompetitivas, como la que permite a un ingeniero técnico industrial hacer una nave de unos 4.000 metros cuadrados en un recinto industrial, pero le impide proyectar una nave de uso agrícola de 50. Nosotros apoyaremos siempre medidas que mejoren la competitividad, pero el Ejecutivo debe saber que liberalización no es libertinaje.
P. ¿En qué sentido?
R. Los colegios profesionales perderían el control deontológico sobre sus afiliados. Esto es especialmente evidente en la ingeniería, al haber eliminado el visado de los proyectos. La Administración tampoco vigila. Que todos puedan trabajar me parece bien, pero siguiendo las mismas reglas: estar dado de alta en el impuesto sobre actividades económicas, tener un seguro de responsabilidad civil, estar colegiado y acreditado por el colegio. Ojalá todo esto se recogiera en el anteproyecto. Lo único que hace es separar la edificación de la ingeniería. Asimismo, el Gobierno crea cotos cerrados para profesionales.
P. ¿A qué se refiere?
R. A la interpretación que la Subdirección General de Urbanismo del Ministerio de Fomento da de la Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas. Según este organismo, solo los arquitectos y los arquitectos técnicos pueden redactar el informe de evaluación de edificios, aunque nosotros estemos capacitados para ello.
P. ¿Qué le permite afirmarlo?
R. La lógica. Si puedo diseñar una nave industrial, ¿por qué no puedo elaborar un informe de este tipo? En Lorca, después del terremoto, unos 50 compañeros del colegio de Murcia estuvieron haciéndolo. No nos queda otro remedio que recurrir esta interpretación a los juzgados y a la CNMC.
P. ¿Por qué desde su colegio se oponen a lo que llaman la dualidad de la ingeniería; es decir, la existencia de ingenieros técnicos por una parte y de ingenieros por otra?
R. Sé que un ingeniero técnico industrial ha estudiado tres años y un ingeniero industrial, cinco; no voy a negar nunca que existen distintos niveles académicos. Pero en ningún sitio del mundo exigen un máster para ejercer la profesión, con una carrera de cuatro años o tres es suficiente. Cuando en España se acabe esta nostalgia de distinguir entre ingeniero superior e inferior, daremos un paso de modernidad.
P. ¿Está diciendo que son ustedes los ingenieros de referencia a nivel mundial?
R. Sí, así es en Francia, Irlanda, Italia... ¿Quiere ser España el único país que tenga esta dualidad? Nada, hasta que el cuerpo aguante. Lo que está claro es que los nuestros aquí son inferiores y cuando salen fuera son... normales. Y los que aquí son superiores, en el extranjero no tienen a ninguno por debajo, que es lo que les preocupa. Aun así, hay muchísimos dirigentes de colegios de ingenieros industriales más abiertos que están de acuerdo en la necesidad de homogeneizar el sistema.
P. El Consejo de Ministros aprobó a finales de noviembre un real decreto por el que se establece un procedimiento para la equivalencia de los títulos pre-Bolonia al actual marco académico, el Meces. ¿Cómo lo evalúa?
R. Es una forma de vestir al santo. Ya demostramos en un informe que enviamos a Educación en 2011 que hubo planes de ingenierías técnicas antiguas que, por las horas lectivas que tenían, se corresponden con planes de estudio de grado. Lo que está claro es que un titulado universitario no puede ser equiparado a un nivel de formación profesional, que es lo que los ingenieros querían que hicieran con nosotros.
P. Cuando acabe el procedimiento fijado por el real decreto, posiblemente los titulados en ingeniería técnica industrial, una antigua carrera de tres años, obtendrán la equivalencia con el nivel de grado del Meces, que son cuatro años. ¿Qué le diría a un ingeniero técnico que ya ha hecho el curso de adaptación a grado y que ahora verá a compañeros que no lo han realizado obtener el grado por decreto?
R. Le diría que este real decreto llega tarde y que nosotros venimos denunciando la falta de equivalencia desde 2011. Lo más gracioso es que esta norma se aprueba para favorecer a los profesionales extranjeros con tres años de estudios. Cuando vienen aquí, como ya no existe el título de ingeniero técnico, sin la equiparación no podrían lograr el título de grado. Entonces, ¿a ellos sí que se les homologa y a los españoles se nos negaría? Sería una desfachatez.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La verdadera función de los Colegios Profesionales

Publicado en la Revista Técnica Industrial (Dic. 2014)

Los colegios profesionales hemos ido evolucionando a lo largo de la historia hasta convertirnos en organizaciones que respaldan la calidad y la seguridad y ofrecen garantías sobre la actuación de los profesionales en la sociedad. Este hecho, unido a los innumerables servicios que ofrecen a los colegiados para cumplir sus objetivos profesionales, hace que nuestras instituciones hayan alcanzado unas cuotas de representatividad y reconocimiento muy altas, a pesar de que con las propuestas de libertinaje, que no de liberalización, que se llevan oyendo desde 2009, se quieren poner en entredicho.
Cabe recordar que los colegios profesionales somos entidades colaboradoras de la Administración para realizar funciones delegadas por la misma, relacionadas con el control deontológico de la profesión y la prestación de las debidas garantías profesionales de los colegiados, todo ello con el fin de ofrecer seguridad jurídica y técnica a los ciudadanos, algo que además de pagar con nuestros impuestos, resulta ser un derecho fundamental.
También hay que dejar muy claro que por las funciones delegadas por la Administración, los colegios no recibimos ni un solo euro y, por lo tanto, estamos ahorrando dinero a las arcas del Estado. Pero ahora, justo en la época en la que solo se habla de “racionalizar la Administración”, y en la que el libertinaje y la pillería profesional están siendo alentados, se están llevando a cabo actuaciones para entorpecer las funciones de los colegios; unas funciones que, por supuesto, la Administración, ni estando sobredimensionada como se dice, es capaz de realizar, lo que significa que los ciudadanos quedamos desprotegidos.
Y ahora más que nunca es cuando se está demostrando con hechos y no con palabras que los colegios profesionales estamos y sabemos estar a la altura de las circunstancias, con nuestros aciertos y errores, por supuesto, pero con la vocación de servicio a la sociedad y a los profesionales como estandarte, y con la misma ilusión que el primer día.
Si tuviésemos que elegir una función primordial y prioritaria para los colegios, esta sería la del empleo, el trabajo de calidad y con las máximas garantías de sus colegiados, porque esta es la mejor forma de servicio a la sociedad y esta es nuestra principal misión. Es decir, sirviendo a nuestros profesionales es como mejor se sirve al conjunto de la población, y esto es precisamente lo que nos ha inspirado a poner en marcha la plataforma Proempleoingenieros junto con otros muchos nuevos servicios, como la Acreditación DPC Ingenieros, la Plataforma de formación online, la Institución de Mediación de Ingenieros, etc.
Para conseguir trabajo, hace falta estudiar, informar, alegar y/o recurrir todas y cada una de las disposiciones legislativas que afectan a nuestra profesión; hace falta potenciar y valorar la figura de los profesionales ante las empresas, los clientes y la sociedad, y hace falta que nosotros demostremos que somos los mejores profesionales.
Desgraciadamente, en este hecho solo colaboramos un 50% de los profesionales, una proporción que viene a ser el número de colegiados respecto al global de titulados, y viene a decirnos que unos pocos trabajamos para todos, lo que no deja de ser una falta de solidaridad por parte de los que no participan y que disfrutan de los logros conseguidos a través de los colegios.
Desde aquí aprovecho para felicitar y agradecer a todos los colegiados que realmente creen y se involucran en los colegios profesionales y hago un llamamiento a todos aquellos que por diversas circunstancias permanecen ajenos a la vida colegial para que participen y se solidaricen con el conjunto, porque esta es la mejor forma de lograr todos los objetivos que nos marquemos, que siempre pasará por la máxima participación.
Los colegios profesionales no son las sedes colegiales ni las juntas de gobierno, sino que somos todos y cada uno de los colegiados que formamos parte de los mismos, y que con nuestras actuaciones diarias contribuimos a formar un conjunto compacto que hace grande a la profesión, la cual a su vez fortalece al colegiado de forma individual, y esta es una de las esencias de los colegios profesionales.
Ahora, iniciamos una nueva etapa en el máximo órgano de representación de la profesión a nivel nacional e internacional, y nuestro principal objetivo será estar a la altura que todos y cada uno de vosotros os merecéis. Trabajaremos sin descanso para que nuestra profesión esté en el lugar que le corresponde por méritos propios y pueda desde allí servir con eficacia a la sociedad, que en definitiva, es nuestra verdadera vocación.